Aunque el cine de Woody Allen usualmente no llega a la cartelera panameña (una enorme deuda que las distribuidoras de cine tienen con su público), es de celebrar que esta vez se le pueda volver a ver en pantalla al pequeño –solo en tamaño– genio neoyorquino.
La situación no deja de ser extraña, ya que “Casi un Gigoló” es un filme con Woody Allen, pero no realizado por él. Woody, durante los últimos 40 años, ha producido y realizado a razón de un filme por año. Sí, así como se lee. Uno por año, lo que lo lleva a una aceitada técnica que implica escribir cuando se edita el filme anterior, producir cuando se estrena el filme en cuestión y seguido a ello filmar la nueva película, comenzando el círculo nuevamente.
Los últimos años, el realizador norteamericano (más amado y financiado en Europa que en su país) no actuó demasiado en sus películas y se reservó solo estar detrás de cámara. Es por ello que es tan extraño como atrayente que haya aceptado la propuesta del actor John Turturro de participar en este filme.
Es así que “Casi un Gigoló” arranca con el pie derecho al tener a Woody en dupla con Turturro (que aquí a lo de Woody: escribe, actúa y dirige). Murray (Allen) ya mayor debe cerrar su librería quedándose sin ingresos, al mismo tiempo que Fioravante (Turturro) necesita más ingresos, aunque oficia como florista.