La velocidad trepidante que impone la vida moderna está acabando con uno de los grandes placeres de la vida: el disfrute de las comidas. Cada vez hay menos tiempo para sentarse a la mesa y recrearse deleitando un buen vino o embriagarse con el aroma de los alimentos y contemplación de una mesa bien puesta.
No hay tiempo para detenerse con los pequeños detalles, esos que alegran el espíritu y reconfortan el cuerpo. Hay que comer de prisa y no perder tiempo poniendo la mesa y menos aún fregando cacharros. Para ahorrar tiempo lo mejor es emplear elementos multiuso fáciles de limpiar.
La incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo remunerado y el aumento de hombres que viven solos o que se han visto obligados a ayudar en las tareas de la casa ha contribuido a transformar los hábitos familiares. Es decir, a buscar objetos y elementos que faciliten las tareas de la casa.
Actualmente, tanto los hombres solteros o separados como las mujeres que trabajan en la política, la industria o el sector servicios, necesitan de herramientas que les posibiliten cumplir con las tareas domésticas en el menor tiempo posible.
El mercado, o sea, los fabricantes de menaje y elementos para cocinar, servir y consumir los alimentos, conscientes de que esta es una de las necesidades a las que no se puede renunciar -aunque sólo sea una vez por semana-, han creado piezas que pueden emplearse perfectamente para cocinar, servir y comer directamente de ellas. Además de estas características se distinguen porque son fáciles de fregar, lo cual contribuye a mantener la casa limpia y en orden. Son el resultado del descubrimiento y aplicación de los nuevos materiales.
DISTINTOS SISTEMAS DE COCINAS
La investigación tecnológica por una parte y la sociológica por otra, han contribuido a crear una amplia gama de productos destinados a facilitar y funcionalizar la vida de los hombres y mujeres del mundo moderno.
Gracias a la tecnología se han encontrado nuevas aleaciones de sustancias artificiales: silicatos, resinas, pastas plásticas, etc., con las cuales se puede fabricar elementos capaces de cumplir varias funciones a la vez, como cocinar los alimentos y servirlos directamente en la mesa sin por ello trastrocar la estética ni el buen gusto que deben imperar en una mesa.
El mercado moderno ofrece recipientes: fuentes, cacerolas, platos, cuencos y cazuelas para guisar, recalentar, descongelar o conservar alimentos en el frigorífico sin tener que cambiar de recipiente a la hora servir y consumir la comida.
Son utensilios diseñados para ahorrar tiempo y trabajo a las/os amas/os de casas modernas. Los hay de porcelana blanca, rosa, azul y verde. Algunos tienen soporte de acero para facilitar su transporte a la mesa después de cocinar.
Son recipientes antiadherentes que además de ahorrar tiempo y trabajo, ayudan a adaptarse a los nuevos ritmos y modos de vida. De hecho están transformando los sistemas de trabajo y las formas de vida en los hogares urbanos.
Son ligeros e inalterables, y permiten cocinar sin agua y sin grasa, de estética y formas muy agradables. Su diseño los convierte en objetos prácticos y funcionales que, además de servir para comer, ponen una nota de color y modernidad en la mesa.
Por lo general, este tipo de menaje suele estar fabricado para un tipo de cocina específica. Es decir, para microondas; vitrocerámicas, cocinas eléctricas o de gas tradicionales. Pero últimamente también se fabrican para que sean válidos en cualquier tipo de cocina.
Por eso conviene preguntar, cuando se compran, qué tipo de energía admiten. Pues, aunque suelen resistir bastante bien altas temperaturas, no todos aceptan por igual las distintas formas de energía.
MATERIALES MAS IDONEOS
Otro factor a tener en cuenta respecto a estos recipientes es que no admiten los cambios bruscos de temperatura; no se pueden colocar calientes sobre superficies frías o húmedas inmediatamente retirados de la cocina, microondas o vitrocerámica.
No conviene introducirlos calientes en el frigorífico o nevera. Tampoco conviene utilizarlo indistintamente para microondas y hornos, pues aunque muchos están recomendados para ambos sistemas, los resultados no siempre son los deseados.
Algunos están indicados para ser empleados en el horno y microondas, pero no siempre en el resto de los sistemas de cocción de alimentos. Para soportar grandes temperaturas han de estar especialmente tratados.
Las modernas técnicas de fabricación permiten que los dibujos de estas piezas sean inalterables al fuego o al lavavajillas. Sin embargo, no aceptan productos de limpieza abrasivos ni objetos punzantes que puedan rayarlos.
Aunque el mercado ofrece piezas diseñadas y fabricadas específicamente para microondas, vitrocerámicas, hornos y cocinas tradicionales, es recomendable comprar las que son válidas para cualquier sistema. Ya que existen materiales aptos para soportar todo tipo de energía.
Basta con conocer las exigencias de cada tipo de cocina. Por ejemplo, en el microondas no se puede introducir ningún recipiente de color plateado o metálico y en la vitrocerámica hay que evitar elementos que puedan rayar la placa.
Aunque el mercado ofrece una amplia gama de materiales, desde los plásticos al hierro, son aconsejables los objetos de vidrio, cerámica y barro. Siempre que sean resistentes y no contengan un alto porcentaje de plomo son los mejores y más fáciles de limpiar y conservar.
Deben ser materiales permeables a las ondas y que permitan una rápida y adecuada cocción de los alimentos sin que la pieza se caliente más de lo estrictamente necesario. Si al sacar del microondas una pieza nota que está muy caliente, descártela para tal fin.
Otra ventaja de este tipo de recipiente consiste en que conservan el calor y la humedad de los productos alimenticios. Algunos llevan tapas con válvula para regular su aireación. Los hay para dorar, calentar, descongelar y multiuso, así como para cocer a vapor en hornos tradicionales.
Algunos incluso llevan platos especiales para cocinar y recalentar varios alimentos a la vez sin que el aroma y el sabor se mezclen. Los mejores están fabricadas con materiales derivados del vidrio, la cerámica y la porcelana.
Pueden ser utilizadas, indistintamente, en placas eléctricas o de gas, hornos microondas y vitrocerámica y lavarse en lavavajillas. Realizadas en vidrio tensionado resisten los cambios bruscos de temperatura.
Por el contrario, existen piezas de vidrio tensionado indeformable que soportan bien las variaciones de temperatura y pueden utilizarse en microondas, placas eléctricas o gas y hornos, pero no en cocinas con placas vitrocerámicas.