¿Quiénes son susceptibles de caer en el lado oscuro del liderazgo? ¿Se puede combatir esta flaqueza humana? ¿Cuáles son las señales de que se camina por esa senda? ¿Hay escape o todo está perdido? De eso se trata este escrito.
La idea es dar un aldabonazo de alerta. Canalizar la atención hacia una realidad social de la que somos protagonistas, cómplices, testigos o víctimas.
Hubo un filósofo que defendió a capa y espada esto de que "el hombre nace bueno, la sociedad lo corrompe".
Eso, precisamente exime de culpas, hasta cierto punto, a quienes se dejan seducir por el lado oscuro del liderazgo.
Lo afirmamos nosotros, no Eladio Martínez, el conferencista invitado de la JCI de Panamá, quien recientemente durante su visita a nuestro país, en calidad de vice presidente mundial de la Cámara Junior Internacional (JCI por sus siglas en inglés), usando al personaje "bueno" y al "malo" de Star Wars fue presentando de una manera entretenida y sencilla la mutación que ocurre en muchos líderes.
Metamorfosis que va en su detrimento. Y de aquellos que los siguen. Cambio que los hace presa de las bajas pasiones (como la ambición desmedida, el odio y el narcisismo) y que atenten contra los valores fundamentales como la justicia, la paz, la solidaridad y hasta la vida.
Líderes seducidos por el lado oscuro del liderazgo los hay por doquier. A nivel internacional, nacional u organizacional.
Historia y cultura han de juzgar a sus líderes, opina el conferencista.
A los malos los vamos a desenmascarar: se caracterizan por carecer de ética, apertura mental, honestidad, tolerancia... tienen seguidores que se prestan para sus propósitos de ostentar poder, humillar, controlar, oprimir e ignorar los deseos de otros en sus organizaciones, especialmente sus subordinados.
También están en su carta de presentación el dejarse dominar por la ira, al punto que maltratan a la membresía de sus organizaciones, el ser bruscos, crueles, corruptos, inflexibles, incapaces de aceptar que se equivocan..
Y, así como abundan los líderes malos, que se han dejado seducir por el lado oscuro, hay, también a montones, malos seguidores. Personas incapaces de enfrentarse a un líder ineficaz o carente de ética, debido al temor que estos tienen a perder ciertos beneficios. Por eso permiten que los manipulen y abusen de ellos.
Esto es como un laberinto. La historia sin final. Eladio Martínez explica que el lado oscuro se nutre del deseo de los líderes en dominar y de las conductas de su seguidores cuando estos admiran en exceso o idolatran a sus líderes como si fuesen dioses, sin importale sus acciones.
Lo peor que puede suceder es cuando un líder se rodea "de la gente del sí". Gente que no cuestiona las acciones del líder. Esto lo hace más susceptible a encaminarse al lado oscuro.
Sí hay salida del túnel, comenta, para alivio de todos, el conferencista. Pone de relieve que para evitar caer en el lado oscuro, los buenos líderes piden a un colega que se convierta en "el abogado del diablo", para desafiarlos sin temor a recriminación.
Limitar el tiempo de los líderes en un cargo también funciona, ya que previene que se apoderen de los "tronos" y canalicen mal el poder.
Asimismo, urge aprender a identificar a aquellos líderes que actúan como si fueran dioses, analizar los síntomas del mal liderazgo y asumir acciones para pararlo. Luchar para que esta gente no tome el control de nuestras organizaciones.
Unas palabras finales: Siempre hay la oportunidad de redimirse. De salir del lado oscuro del liderazgo.
El vicepresidente mundial de la JCI está convencido de que es imperante enseñar a los líderes a controlar sus apetitos por el dinero, poder y éxito.
Los buenos líderes se rodean de "colegas inteligentes" y les solicitan franqueza al momento de juzgar su proceder. Su deseo es enmendar desaciertos a tiempo. Crecer y ayudar a crecer a los demás.
El ser humano, plantea Eladio Martínez, no sabe muchas veces cuando tiene que pedir ayuda. Eso explica en parte por qué los líderes no se dan cuenta cuando están cruzando la línea entre lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto. La sociedad valida también actitudes negativas cuando no las denuncia y cuando envía mensajes culturales que alimentan e incluso recompensan éstas.
"Un líder malo, con seguidores sometidos y un sitio y lugar equivocado se unen para crear lo que se describe como el lado oscuro", enfatiza el conferencista.
Sobre el mismo punto, recalca que "lo peor es un tonto con poder que se rodee de tontos que deseen que los manden".
Líderes buenos son el antídoto para ese mal social que son los líderes malos.
Es capaz de dar dirección, supervisión o administración a un grupo u organización.
Tiene habilidades para automotivarse y motivar a otros.
Obtiene al máximo apoyo y esfuerzo del equipo.
Puede detectar un problema, reconocerlo como tal, buscar soluciones y llevarlas a la práctica.
Logra que otros deseen hacer lo que ordinariamente no pensarían hacer y lo aceptan por sí mismos, el objetivo del grupo de que son parte.