Echemos un vistazo a los principales deberes de los padres.
Proveedor: Proveer un ambiente cálido, seguro, amoroso, de respeto mutuo. Garantizarle vivienda, vestido, atención sanitaria y educación.
Protector: Pero sin asfixiarlo ni sobreprotegerlo, permitiéndole la independencia acorde a su edad.
Amigo: Para escucharle, perdonarle, aceptarle, no pretender que sea copia suya en miniatura, ayudarle a conocer sus virtudes y defectos, llorar-reír y compartir.
Orientador: Para ayudarle a encontrar su camino y tomar decisiones acertadas.
Formador: Para darle guías que le permitan valorar y priorizar lo que le edificará; para ayudarle a cimentar sus principios morales y espirituales, aprender a apreciar la individualidad, diversidad, practicar la tolerancia, ejercer su libertad sin pisotear sus principios ni los derechos ajenos, ser solidario, actuar por convicción y no por imposición, aceptar que yerra, que hay deberes y derechos y que hay límites que debe respetar.
Mentor: Para que sienta que es un honor tenerte como padre.
Monitor: Enseña y disciplina con amor, paciencia, tolerancia, respeto por las diferencias individuales.
Interlocutor: Para que te confíe sus sueños, sus triunfos y sus fracasos; y sea libremente él sin temer no llenar tus expectativas.
Admirador: Para ayudarle a crecer seguro de sí mismo, sentirse valorado y saber que te cuenta entre quienes apuestan por él.
Aprendiz permanente: No hay escuelas que enseñen a ser padre. Observa con atención a tus hijos, otros niños y adolescentes, lee, prestan atención a sus intereses, temores, modo de pensar, sentimientos y cómo los expresan, lo que hacen y dicen y por qué y obtendrás experiencias y conocimientos útiles para cumplir con las tareas de padre de familia en una era en donde cada día la brecha intergeneracional hace que hayan más lagunas intrafamiliares.