De chica no me gustaba mi nombre porque cuando iba a la feria, había esas cosas que vendían para el cuarto o llaveritos y nunca había nada con "Salma". Me sentía un poco incómoda con mi nombre. Quería llamarme Claudia. Todos los niños somos así. Y cuando empecé mi carrera, en México, me dijeron "Te lo tienes que quitar", insistían que nadie se iba acordar de Salma Hayek. En ese momento le tomé cariño a mi nombre. Nunca más lo quise cambiar.
La influencia es viceversa, para las mujeres y los hombres. Pero las mujeres somos más directas para aceptar la influencia de un hombre en nuestra vida. Inmediatamente lo notamos y lo decimos.
Media romántica.
Soy romántica y bastante sensible, pero cursi, no soy.
Colin es increíble. Yo venía asustada porque la gente dice que le gustan las fiestas. No sé antes ni después de la película. Durante el rodaje de "Ask The Dust", fue completamente profesional, con una pasión por el trabajo. Es el único actor que conozco, que sabía el guión de memoria cuando empezamos a rodar la película. Sus líneas y las mías. Ya había leído el libro original tres o cuatro veces. Si le pedía que me dijera la página 42, me lo decía con su acento irlandés, rapidísimo, que no se le entiende una palabra.
Esta película, me la habían ofrecido hace ocho años y yo la había rechazado. En verdad, me la volvió a ofrecer otro amigo en común con el director. Warren Beatty me llamó para ir a cenar con Annette (Bening). A Tom (Cruise) lo conozco bastante bien, pero como productor, le dio completa libertad al director, Robert Tawne.
Muchas veces, sí, pero a otro nivel.
Cuando exigen que para cierta película no quieren otra persona que no sea blanca. "Caucasean", como dicen acá.
Todavía hoy me siento discriminada. Les cuesta trabajo ver que al ser mexicana, tengo acento. No asocian que una mexicana pueda aparecer como alguien poderoso en un personaje. Y eso lo veo como discriminación.