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De Salvador, a Salvador, tributo 30 años después

Entre versos, recuerdos, melancolía, violín y amigos, Salvador Medina Barahona presentó este lunes 21 su poemario ?La hora de tu olvido?.


Bellamente ilustrado por Ologwagdi, con portada y diagramación de Jairo Llauradó y pleno de mensajes cargados de sentimientos y filosofía de la vida, la muerte y lo que realmente vale atesorar de las personas, así es "La hora de tu olvido", el poemario de Salvador Medina Barahona.

Esos pequeños momentos compartidos, que a la hora de la partida al viaje sin retorno de un ser querido se agigantan en significado, transmitió a la audiencia Medina Barahona, mientras desde una pantalla era apoyado por imágenes.

Amor filial, gratitud, admiración, envuelta en un dejo de tristeza y con un lazo de esperanza, que es el alma de los muertos, que como la paloma dibujada por Ologwagdi en la obra, remontó el vuelo hacia la eternidad, semejando quizás a la partida de su padre, Salvador Medina Hernández.

 

Son, puntualizó Salvador hijo, 140 cuartillas, más de tres décadas de olvido, de memorias de viajes, de sitios recorridos de la mano del maestro padre, que con sus enseñanzas, allá en Mariabé de Pedasí, donde nació el que iba a ser poeta, le abrió los ojos a la vida y también a la muerte, porque le dio fortaleza, que abunda en los campesinos que enfrentan las inclemencias del tiempo y los temporales de la vida con estoicismo.

En este "homenaje póstumo biografía", como lo llamó Salvador Medina Barahona, él fue presentando estampas de la vida de su padre, de hechos cotidianos, de cuando calmó sus miedos de niño, de vivencias compartidas en la casona. Filosofó sobre el significado y el rostro de la muerte...

Y es que, "a la muerte también le podemos ver los calzones", y se imagina que éstos son amarillos.

 

Entonces, "ya la muerte no es tan negra. Ya no es tan bruja, tan despeinada, purulenta, sin ojos, sin dientes, sin narices. Ya te acostumbras a su olor... la muerte tiene orejas de burro, rebuzna, se deja engañar...", añadió el poeta santeño de 34 años.

"Debes estar bailando 'Los sentimientos del alma' o ´El suspiro de una fea?... pero recuerda que aún soy niño, papá, que aún construyo esa calle para mis pasos", le dijo Salvador, a su padre Salvador, en este diálogo (¿monólogo? ¿introspección?) homenaje, donde sentimientos, palabras y recuerdos se apretujaban en la mente y el corazón.


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382485
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América