El romanticismo con que canta y los matices de su voz, dan fe de que no le ha perdido pisada, ni cantada a su popular progenitor. Sin embargo, el chico de 23 años años prometió luchar hasta lograr brillar con luz propia, ya que además de la voz, heredó de su padre esa forma tan forma tan excepcional de plasmar el amor con frases bellas en sus canciones.
Pero eso no es todo lo grato. Este álbum, bajo el sello Sony Discos, incluye también la composición de una panameña, Ericka Ender en "Si no es mucho pedir", tema que escribió junto a Alejandro Jaén.
"Voy a volverte loca", de la inspiración de Rafael Vergara, es una sensual balada en la cual Alejandro enaltece su calidad vocal, acompañado con un video grabado en la Costa del Sur de Chile.
Once canciones conforman la producción, grabada en Miami en los estudios E.Q. y Live Action. En "Todo lo que tengo", Montaner no sólo hace gala de su talento para la composición, en temas como "Me vas a amar", "Eres tú la que perdió", "Aquí no bailo yo", "Caminando Solo" y "Si fuera por mí", sino que cuenta con la colaboración de su famoso padre, el cantautor venezolano Ricardo Montaner, en un tema de su autoría, "Un mar de llanto". También colaboran renombrados compositores como Yasmil Marrufo y Pablo Manavello.
Siendo apenas un chiquillo, Alejandro cantó junto a su padre en dos de las producciones de éste. Acompañarlo a los estudios de grabación o en sus giras de concierto se convirtió en algo habitual para él.
El hogar de señoritas, por su parte, está conformado por 24 muchachas, la más pequeña de ellas de tan sólo cinco años de edad. El hogar de chicas fue fundado en 1986 impulsado principalmente por las monjas de la orden de La Merced que llegaron a Fátima.
Según el padre Francisco, Fátima siempre se ha procurado que la diversidad de los jóvenes (varones y muchachas) que ingresan a cada uno de los hogares sea amplia. "Tenemos limitado la cantidad de jóvenes de un mismo entorno o del mismo barrio que ingresan, porque sino rompen la dinámica del hogar, porque sus talantes son muy distintos", explica.
En cuanto a la manera como llegan a la parroquia, detalla que en muchos casos provienen de familias que enfrentan serios problemas económicos u otro tipo de conflicto.
"Se les exige responsabilidad, que estudien. Porque hay algunos que llegan pensando que eso es un hotel y se les instruye que no es así", comenta.
Aclara que otro requisito tomado muy en cuenta para recibir a los jóvenes en el hogar es que no tengan problemas con la ley.
¿Pero cómo procuran una adecuada formación de estos jóvenes que crecen sin la presencia de una madre o un padre? De acuerdo con Francisco, "a base de mucho hablar con ellos, estar pendiente de ellos, corregir, animar, tratar de inculcarles valores y actitudes positivas".
Curiosamente, cuenta el párroco, en algunos casos el aferre que llegan a tener algunos de los chicos y chicas de los hogares obliga a sus autoridades a "exponerles la necesidad de abandonar el hogar y hacer sus propias vidas". Ello, obviamente, una vez que el joven adulto está en plena capacidad para asumir esas responsabilidades.
Para el padre Francisco, la parroquia de Fátima ofrece un componente único al concentrar a tres grupos: los ancianos, las niñas y los varones.
La diversidad, agrega, permite que los niños y ancianos estén en constante interacción entre sí, lo que se convierte en un gran estimulante para los adultos mayores. Con la finalidad de crear los mecanismos que permitieran la preparación laboral de los jóvenes, la Iglesia de Fátima inicia hace más de una década el ambicioso proyecto del Instituto Vocacional, el que permitirá la capacitación de los jóvenes en artes industriales como electricidad, ebanistería, mecánica, soldadura, refrigeración, computación y belleza.
"Los talleres son bien prácticos y permiten que el joven aprenda una disciplina y la pueda poner en ejecución con beneficios en un tiempo inmediato", indica el sacerdote, al añadir que cada interesado paga una matrícula de B/. 20.00 y una mensualidad igual.
Por lo práctico de las disciplinas el Instituto sólo acepta jóvenes, hombres o mujeres, con edad de 15 años en adelante.
Pero pese a toda esta facilidad, el padre Francisco tiene una queja. "Lastimosamente y pese a las necesidades de empleos que tienen los jóvenes de El Chorrillo, la mayoría de los estudiantes del Instituto viene de afuera", critica.
Las facilidades en cuanto a costo y materiales que presta el Instituto Vocacional a cada uno de sus estudiantes son únicas, al punto que los pagos de matrícula y mensualidades no se ajustan a los costos reales y materiales facilitados. "Nunca se saca ni para pagar a los profesores. El instituto se sostiene al igual que las demás obras sociales de la parroquia:
Con la colaboración de particulares, empresas y fundaciones que aportan con solidaridad"
"Si no fuera por ello sería absolutamente imposible, porque los talleres son caros, tanto en equipamiento, mantenimiento y funcionamiento diario", acota el sacerdote. Al margen de la amplia asistencia social que brinda Fátima, no siempre hay agradecimientos.
"Hay personas ingratas y abusadoras que utilizan los servicios de Fátima y expresan que por ser pobres la parroquia tiene la obligación de atenderlos, pero afortunadamente también hay personas muy colaboradoras que solo están a la espera de lo que uno les pida para prestar su colaboración a la parroquia", ilustró el padre Francisco.
A pesar de las nimiedades en contra, el sacerdote se muestra satisfecho por la labor social que ha realizado la parroquia de Fátima en medio de sus necesidades.
"Ahora estamos necesitando unas sillas especiales que se utilizan para bañar a las personas. Las necesitamos para el aseo de los abuelos", indicó.
Pero así como el sacerdote expone las necesidades materiales, reconoce que a nivel de su feligresía debe haber un trabajo profundo que permita que el crecimiento de la fe de la comunidad chorrillera se acreciente.
"Cuando el padre Sosa creó la parroquia reconoció años más tarde que primero hizo la Iglesia y luego la comunidad, cuando debió ser al revés", aceptó el padre Francisco consciente que la tarea fundamental es captar a esa feligresía residente en el barrio que por muchas razones optan por participar en otras parroquias vecinas a El Chorrillo, sin aprovechar las múltiples facilidades eclesiales y comunitarias que ofrece Fátima.