En este marco, hay algunas cosas que son reglas o costumbres aprendidas y en algunos casos internacionalizadas, ya que son utilizadas por diversas sociedades del mundo, aunque a veces con algunos ajustes y variantes.
No obstante, De acuerdo con la especialista en protocolo, María Eira Castillo, quien es profesora en el Centro Regional Universitario de San Miguelito, al incorporar los buenos modales y las normas de urbanidad, la cortesía, el respeto hacia quienes nos rodean en forma natural a nuestro comportamiento diario, alcanzando sin duda esa filosofía del "saber ser" y el "saber estar" que tanto se admiran en quienes se manejan con ella y la practican.
Explica que por lo general, los buenos modales y el comportamiento se asocian con los eventos sociales, bodas, cenas, cócteles y reuniones importantes de la vida diaria, olvidando que debe ser una práctica constante, pues "la costumbre hace el buen hábito".
Una de las actividades tan simples como sentarse y levantarse, conlleva sus reglas, las cuales se deben recordar para evitar accidentes inesperados, como el ridículo, la vergüenza, e incluso, se ha tachado de "falta de educación".
Es así como, la forma de sentarse y levantarse de un asiento, indica cuán elegante es una persona, sea mujer u hombre.
Al sentarse, utilizar toda la silla, no sólo el borde, ya que sí dará a la espalda el apoyo requerido y mantendrá una postura adecuada.
Permanecer con las rodillas juntas al sentarse, sin importar si lleva falda o pantalón, aunque para mayor comodidad puede desviar las rodillas un poco hacia la izquierda, los pies hacia atrás, y ubicar las manos en el regazo, en la misma posición.
Si lleva una falda muy corta debe cuidar la posición que adopte. Lo ideal es que no sea tan corta que no haya forma de quedar bien sentada sin que se vea más de la cuenta.
Deben recogerse ligeramente el pantalón, para evitar que la tela quede rígida en el área de la rodilla.
Al cruzar las piernas no deben mostrar las suelas de los zapatos. Ni tampoco que sus medias se le bajen (evitar que las medias queden flojas).
No es de buen gusto balancearse en la silla, ni tampoco se ve bien dejar los brazos suspendidos en el aire.
Mientras, al levantarse de la cama, para la dama y caballero, es menester observar si el espacio a su alrededor lo permite y hacerlo con vigor y elegancia, para evitar inconvenientes.