Variedades

Décimas Centenarias


Tres de noviembre, cien años,
testigos de que cumplimos,
todos los hijos del Istmo
que Justo defendió antaño.
Para propios, para extraños,
una fiesta es la bandera:
árbol, mariposa fiera,
vindicando a los caídos
y que honramos los nacidos
en Panamá, madre tierra.

La patria de mis amares
es sagrada, santa y más,
estandarte es de la paz,
y atalaya son sus mares.
Multiplica los altares
donde acude el oprimido;
busca un abrazo el amigo
y cobijo el exiliado.
Arbol de alas graneado,
a donde voy, va conmigo.

Con agua del río Bayano
y con la sangre del Chagres
bebimos sal y vinagres
para hacernos soberanos.
Mi patria no tiene amos
ni extraño que me la ultraje,
para eso tengo el coraje
de defender lo que es mío.
Sea por lleno o por vacío:
panameño es mi linaje.

 
Mi patria es una muchacha
dulce y salobre a la vez,
espada es su desnudez
desde el filo hasta la cacha.
Que no te engañe su facha
ni la mires a hurtadillas
esa muchacha es sencilla
pero no le teme al beso
del que canta estando preso
ni al abrazo del que trilla.

Hay cien razas navegando
en el istmo a toda vela,
y hasta un niño se revela
si te están avergonzando.
Yo te estoy acompañando
con mi amor, mi resistencia,
nadie me pida paciencia,
si su amor mi amor reclama:
cuando la patria me llama
yo le entrego mi existencia.

Mi patria tiene sus fechas,
como heridas de combate,
no hay olvido que le mate
la centenaria cosecha.
Tiene clavada cien flechas
el corazón con que vive,
separada no divide
el gran sueño de Simón:
una sola Gran Nación
del Pacífico al Caribe.

 
Panamá, patria de sal
de dolor y sacrificio,
el amor tu santo oficio
te libró de todo mal.
Semillas de arena y cal
cosechaste en el pasado
el futuro has “socolado”
y el presente lo evidencia:
quien cultiva con paciencia
merece lo que ha sembrado.

Territorio disputado
Por tanto rey inmoral,
Ruta de Camino Real,
Y de canal rescatado.
Rojo y azul tu pasado
De colores tu presente.
La tolerancia en presente
la conjugamos a diario.
La paz, nuestro abecedario,
es oficio del valiente.

Panameño, panameño,
hijo de Urracá y Bayano,
de Prestán, de Victoriano,
de los custodios del sueño.

Fue la raíz de su empeño
que esta batalla que gano,
para mi, para mi hermano,
mereciera un porvenir
y un país para vivir
donde florece lo humano.

 
Mi patria cumple cien años
como cumplieron sus hijos
desde Amador a Torrijos
desde Lorenzo hasta Ascanio.
Ellos fueron los peldaños
Para llegar a la cima.
Mi patria siempre camina,
con paso de siete leguas,
pues no conoce de treguas
una patria que camina.
Héctor Collado


fecha edicion
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136556
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América