El polémico artista austríaco Hermann Nitsch, destacado exponente del Accionismo vienés y del teatro provocador, creó una decoración para la tarta de chocolate más famosa del mundo, la tradicional "Sacher", en el marco de una iniciativa con fines caritativos.
Porque "el arte tiene muchísimo que ver con la comida" y la tarta Sacher "es muy vienesa, corresponde a la Escuela Clásica (de música) de Viena, es decir, a Beethoven, Mozart y Haydn", dijo el septuagenario pintor tras haberse decidido a combinar uno de sus cuadros con la dulce obra de pastelería de su ciudad natal.
En rueda de prensa en el célebre Hotel Sacher, poseedor y celoso custodio de la secreta receta original del pastel, Nitsch insistió en su "convicción de siempre", de que un buen cuadro "tiene que estar pintado de la misma manera en que se cocina un asado de cerdo".