La polémica historia se remonta dos años atrás cuando la intérprete fue la que demandó a los productores de la serie porque, según la propia Anne Lee Greene, "sentía que estaba presionada en actuar desnuda" y no se encontraba cómoda con una escena en la que tenía que simular sexo oral.
Ahora es la ficción de HBO quién le reclama alrededor de 60.000 euros por esperar hasta el día que comenzó el rodaje para quejarse de varias escenas que tenía que protagonizar.