La cantante busca inspirar a otros a buscar soluciones a sus problemas.
Demi Lovato dice que hubo una época en que ella no creía que iba a estar viva a los 21 años. La estrella pop, ahora de 23 años, luchó por años con su adicción a las drogas y al alcohol, además de un desorden bipolar y alimenticio, hasta que fue a rehabilitación a la edad de 18 años, en 2010. Habló sobre sus batallas personales en la edición de julio de la revista American Way de American Airlines.La batalla de Lovato con su imagen corporal empezó mucho antes de ser diagnosticada con bulimia. La cantante recordó que cuando era pequeña veía su barriga y se preguntaba si alguna vez sería plana. Hizo comentarios parecidos en una entrevista en Katie en 2012. Su madre, una exporrista de los Dallas Cowboys y su abuela, las dos tuvieron problemas de bulimia, dijo a la revista.
Demi Lovato, American Way
“Inclusive cuando tenía 2 ó 3 años”, le dijo la cantante a la revista. “Estar cerca de alguien que pesaba 36 kilos y tenía un desorden alimenticio… es difícil no crecer con esos mismos problemas”. Los desórdenes alimenticios de su madre empeoraron después de que el padre de Lovato, quien también luchaba con alcoholismo y desorden bipolar, se separó cuando Lovato era una niña, contó a American Way. Su padre murió a los 54 años, en junio de 2013.
“Espero que mis hijos no lo tengan, pero es como una adicción”, dijo la cantante sobre la bulimia. “Es hereditario”.
“Cuando tengo encuentros con los fanáticos, no puedo decirles la cantidad de veces que las chicas me han enseñado sus brazos llenos de cicatrices y cortadas”, le dice Lovato a American Way. “Mi dicen: ‘Tú me ayudaste a superar esto. Por ti, dejé de cortarme’, o ‘Ahora estoy sobria’. Escuchar esas cosas le dio un nuevo significado a mi vida”. También le dijo a la revista que no buscó tratamiento con la idea de volverse “una inspiración”. “En el momento me enojaba tener ese tipo de responsabilidad”, dice. “Pero ahora se ha vuelto una parte de mi vida. Hace que rinda cuentas”.