De acuerdo con el censo de salud que realiza la Presidencia de la República de Panamá, con el Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS), a partir del año pasado se han generado datos estadísticos en las provincias de Bocas del Toro, Coclé, Veraguas y Panamá Oeste y el distrito de San Miguelito que revelan que el 90% de la población mayor de 40 años sufre de una enfermedad aguda o crónica, donde las más comunes fueron hipertensión, diabetes y obesidad, entre otras. Es alarmante que la obesidad y el sobrepeso sea común en el 11 % de los niños menores de 5 años, el 27 % de los niños entre 5 y 9 años y el 25 % de los adolescentes.
"Las estadísticas indican que el abandono de las dietas tradicionales en favor de los alimentos procesados ha avanzado en paralelo con las tasas de obesidad en todo el mundo", puntualizaron expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hoy, sabemos cómo el cerebro controla nuestra relación con la comida. Michael Moss, premio Pulitzer 2010 y autor de "Adictos a la comida basura", dedicó cuatro años de su vida a descubrir las tácticas que utiliza el sector alimentario para mantenernos "enganchados" a sus productos.

"Tu mente racional te está diciendo que esa barrita dulce, ese helado o esa bolsa de patatas fritas engorda, pero otra parte emocional de tu cerebro ya te ha mandando una señal en contra y acabas consumiendo ese producto. ¿Por qué eres incapaz de resistir la tentación? ¿Es por falta de voluntad? ¿Por debilidad de carácter? La respuesta es más complicada de lo que parece. Diversos estudios indican que la comida rápida estimula el sistema de recompensa del cerebro de modo parecido a como lo hace la cocaína. Dependiendo de tu nivel de susceptibilidad, puedes llegar a convertirte en adicto", explicó el autor.
Otro estudio, realizado por la Universidad de Michigan también explicó el por qué de esta adicción. Los autores del trabajo mencionaron: "Hay pocas sustancias auténticamente adictivas en su forma natural. Para conseguir que lo sean, hay que procesarlas. Por ejemplo, hay que procesar las hojas de coca (poco adictivas) para convertirlas en cocaína (altamente adictiva). Lo mismo pasa con alimentos cuyos componentes se combinan de forma muy calculada y la industria alimentaria dedica enormes cantidades de dinero y esfuerzo a esos cálculospara convertirlos en productos de "alta potencia".

"Los alimentos altamente procesados comparten características con las drogas (por ejemplo, su rápida absorción) y parecen estar especialmente asociados a la adicción alimentaria", explican los autores del trabajo. Pero, ¿cuáles son estos alimentos que tanta adicción y placer tienen a la vez? Empezamos por productos ricos en carbohidratos refinados (cargados de azúcares y/o harinas blancas, que el organismo convierte enseguida en azúcar) y en grasas: pizza, chocolate, bollería, patatas fritas, galletas, helados...
Claves
Síntomas de la adicción a la comida:
1. Sentir antojos a pesar de estar saciado. En este caso lo que se siente no es “hambre” porque recién se acaba de comer. Pero así y todo se experimenta una urgencia por consumir algo más.
2. Comer muchísimo más de lo que se pretende. Siempre recurre el pensamiento: “Un poquito más no me hará daño”, con lo cual hay tener cuidado.
3. Comer hasta estar muy lleno.
4. Sentirse culpable luego, pero hacerlo otra vez.
5. Inventar excusas. Muchas veces cuando se busca un “balance”, se crean reglas que terminan rompiendo.
6. Fallos repetidos ante la tarea de establecer reglas para uno mismo.
7. Esconder los malos hábitos. Se tiende a comer a escondidas.
8. Ser incapaz de abandonar el mal hábito incluso a pesar de sufrir problemas físicos.
Conoce sobre la Escala de Adicción a los Alimentos de Yale ¡Toma nota!
1. Como sin tener hambre.
2. Me preocupa reducir ciertos alimentos.
3. Me siento lento o cansado por comer demasiado.
4. Me paso el tiempo lidiando con sentimientos negativos por comer en exceso algunos alimentos en lugar de pasar el tiempo en actividades importantes.
5. Tengo síntomas de abstinencia como agitación o ansiedad cuando reduzco o elimino ciertos alimentos (sin incluir las bebidas con cafeína).
6. Mi comportamiento con respecto a los alimentos o a comer me provoca un gran malestar.
7. Los temas relacionados con los alimentos y comer disminuyen mi capacidad para funcionar eficazmente (la rutina diaria, el trabajo, la escuela, diversas actividades sociales o familiares, problemas de salud).
8. Me la pasé consumiendo los mismos tipos de comida a pesar de los problemas emocionales o físicos que se relacionan con mi manera de comer.
9. ¡Importante! Comer la misma cantidad de alimentos no reduce las emociones negativas o aumenta los sentimientos placenteros como antes.
(Escala de Adicción a los Alimentos de Yale abreviada, cortesía de A. Gearhardt).