¿Estamos verdaderamente conectados con nuestros hijos con respecto al sexo?
La ciencia médica ha luchado mucho, durante siglos, para dominar las enfermedades. Así, muchas investigaciones están teniendo éxito en su lucha por detectar, con paciencia y perseverancia, las pistas y servir mejor a la vida humana.
Pero, el cuerpo humano es un don Divino, que a todas luces se presenta en dos sexos, el masculino y el femenino, no hay más. Así, pues, no pueden confundirse actividades, ni presentaciones, ni comportamientos del sexo masculino, ni del femenino.
En términos generales, esta cuestión del sexo es muy importante tocarlo diariamente por lo problemático, conflictivo y hasta peligroso de cómo se está desarrollando hoy día entre hombres y mujeres ante la sociedad.
Por años ha sido un tabú el expresar, enseñar, orientar, educar y hasta hablar a nuestros hijos, familiares y amigos sobre este tema.
Ya es tiempo que la sociedad elimine prejuicios y dedique diariamente un tiempo a desarrollar estos temas sexuales, sin ningún prejuicio.
Ojo; si alguien, al comenzar el comportamiento y la educación sexual de "x" persona está obligada a actuar así, de acuerdo a las ideas dominantes y a la sociedad de la época (como por ejemplo a tratar por ejemplo sobre el parto o embarazo), es evidente que la expresión " se vio obligado a " debe tener un significado moral puesto que estamos, hoy día, obligados a hablar estas "cuestiones" por el bien de la sociedad.
Aquí, valdrá la pena traer a colación el diálogo de dos niñas con su abuelita, cuando una corrige a la otra al momento de que su abuela le habla del niño que trae la cigüeña; la niña de siete años acepta esta llegada y la otra niña de seis años la corrige diciendo que esos comentarios de su abuela no se ajustan a la verdad ya que la cigüeña es su propio padre y su madre, y que ningún ave voladora trae a los niños desde París.
En todo caso existe una obligación moral que supone el cumplimiento de verdades ocultas de muchos, muchos siglos, por no decir años. Estamos en un tercer milenio donde no puede continuarse con ese tipo de apreciaciones, tratando de distraer y mal formar a nuestros niños o jóvenes. Puede que por este tipo de actitud existan "niñas madres" y una amplia ignorancia en nuestra juventud y se vean abocadas a caer en la malformación en temas sexuales, prostitución y "t´4ecnicas amorosas" del más amplio libre albedrío.
Las relaciones íntimas, de parejas de sexo opuesto, es asunto serio al cual debemos darle el mayor de los esfuerzos para orientar.
El período menstrual de la mujer, las vellosidades en "x" tiempo de la adolescencia, las píldoras anticonceptivas, el embarazo, la relación sexual, los "factores sorpresas" de un adolescente, el paso de la niñez a la pubertad, el noviazgo, la relación de pareja, novios, enamoramientos, el aborto, la ovulación, los órganos sexuales, orgasmos, y tantos y muchos otros temas, son asuntos obligatorios que ya, para esta época, hay que estar hablando con menores de edad; en la casa, en las escuelas y en diversos ciclos de charla y seminarios para prevenir la gran ola de niños y niñas perdidos en la vorágine del sexo, prostitución y promiscuidad. Y qué decir de jóvenes y adultos que aún desconocen del manejo adecuado de cómo vivir con salud durante el embarazo; de cómo realmente se desconoce de los riesgos potenciales y los efectos secundarios de pasar los años tomando diariamente hormonas y píldoras anticonceptivas?
Como padres de familia responsables debemos optar por preparar a nuestros hijos con responsabilidad. Pienso que es por ello que un filósofo fijo una vez: "el nacimiento trae consigo grandes incertidumbres. Para algunos es el comienzo de una vida de relaciones dignas. Pero para un número muy grande de personas significa miseria, dificultades y frustraciones".
Ciertamente habría que tratar también, en esta oportunidad, sobre la paternidad responsable; pero, eso es harina de otro costal. En esta oportunidad, es oportuno retomar solamente el tema del sexo y del comportamiento del mismo.
Pareciera que la raza humana estuviera oprimida por la falta de propósitos en la vida. Pero, esos propósitos los podemos formar en el hogar, desde niños, para así encontrar un país con sus habitantes obligados a ser cultos, serios, sanos, responsables en todos los actos a lo largo de su vida.
Algunas veces pienso que la raza humana está enferma porque espiritualmente estamos perdidos. Parte de ese material espiritual moderno se debe a la falta de raíces, puesto que las mismas anclan en cada uno de nosotros. Creo que como personas pensantes debemos tener un propósito y una dirección.
Pueda que los hitos morales, los límites de la conducta, han sido derribados para dar paso al libertinaje, a lo erótico y sexual. Si esto es así, entonces es hora de enseñar, educar y orientar para evitar el descalabro de quienes nos seguirán por los sanos y rectos caminos en este mundo.
Entonces, curemos a tiempo lo que se puede prevenir; tratemos a tiempo esas enfermedades físicas, sociales e "intelectuales" que corroen la vida de muchos y los "instintos inconscientes ocultos" de tantos niños y jóvenes panameños que viven con el lívido y el "alborotamiento".
Esta pasión salvaje, frenética y febril de muchos jóvenes por salir a flote en la vida, leyendo, buscando informaciones para "como autodidactas" de la sexualidad, liberar el lado erótico de mujercitas y hombrecitos, pareciera que le estuviera ganando la batalla a las sanas orientaciones de proposiciones firmes y serias de nobles deseos para mejorar su calidad de vida en nuestra sociedad.
¿Podría causarte extrañeza, amigo lector o lectora, lo antes expuesto? Si incursionamos en el estudio de la publicidad y en la gran ruedad del comercio sobre estos temas que se venden, nos daremos cuenta que ello es así. Por cierto, ¿Consideras que esta preocupación por los temas del sexo no tiene razón de ser y que éstos deberían estar enterrados en el baúl, y dejar a la juventud sin orientación? Si tu respuesta es de auxilio, echemos manos para erradicar los múltiples problemas que abruman y aquejan a nuestros niños y jóvenes, para que no se tornen manifestaciones inseguras a la hora de actuar.
Anda, date cuenta que están esperando tu orientación, tu guía, tu interés por ellos.