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Descubre el paraíso


La brisa que corre en las Bahamas le ha soltado la lengua a Salma Hayek, dispuesta a hablar de todo, incluidas las vacaciones que ha disfrutado mientras rodaba aquí su última película, After the Sunset.
"Siendo honestos confieso que me he pasado tres meses en la playa, con mis perros, haciendo submarinismo que es mi pasión y encima me pagan por ello y de propina tengo que besar a Pierce Brosnan. La cosa no está nada mal", senaló Hayek.
Después de una carrera que incluye la seriedad de una candidatura al Oscar gracias a Frida, película para la que se empeñó hasta las cejas, y su primer intento como directora en El milagro de Maldonado, After the Sunset, parece la vuelta a una Hayek más frívola, en bikini y utilizando su cuerpo como señuelo.
"No es que mis papeles sean más sexy. La sexy soy yo", aclara coqueta sin tomarse a mal los comentarios sobre su cuerpo, menudo pero con todo el fuego que pueden marcar esas curvas.
Al contrario, Hayek sigue en el juego y si se le pregunta si alguna vez se ha sentido incómoda rodando esas escenas con tan poca ropa su respuesta no da lugar a dudas: "Más incómoda me sentiría en la playa con un abrigo de pieles.
Lo peor son las escenas donde tienes un diálogo absurdo. Eso sí que es incómodo de rodar", afirma.
"Tampoco estaría nada mal tener a alguien a mi lado, pero parece que en mi vida lo único que aumenta es el número de cachorritos", resume de ese lugar llamado hogar que finalmente ha encontrado en las montañas del estado de Washington.
Dentro de su locuacidad, Hayek prefiere guardarse para sí un par de temas, al menos en cuestión de amores. Digamos que lo único que he robado en mi vida son un par de corazones", sugiere adoptand o la pose cleptómana de su personaje, pero sin precisar si se refiere a los dos últimos amores de su vida, el de Edward Norton y el que acaba de concluir junto a Josh Lucas.


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172055
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América