Una especie de "fiebre del oro" se ha desatado en torno al Teatro Degollado de la ciudad mexicana de Guadalajara tras la revelación de que el recinto tiene en sus columnas el metal precioso debajo de la pintura.
Cinco capas de pintura cubren miles de láminas de oro de 23 quilates que hace menos de un siglo se colocaron en las columnas, capiteles y cornisas del teatro, que se ha convertido en punto de mira de los restauradores y de los buscadores del metal precioso.
Uno de esos restauradores, Alberto Rodríguez, afirmó haber encontrado allí "hojas de oro que se utilizaban en las construcciones neoclásicas y cuyo valor económico y cultural es incalculable".