Astrónomos de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey han descubierto cerca de nosotros la primera galaxia que no posee en su interior un agujero negro, lo que puede modificar muchas de las teorías que existen sobre la evolución del universo. Los astrónomos no descartan la posibilidad de que la galaxia, denominada M33 y situada a 3 millones de años luz de la Vía Láctea, pudiera tener un agujero negro, de un tamaño muy pequeño.
De ser así, ha señalado David Merrit, uno de los investigadores, "sería el agujero negro más pequeño que se ha detectado". Los astrónomos han utilizado el telescopio espacial Hubble, que permite observaciones 10 veces más detalladas que las que se pueden realizar desde cualquier observatorio en la Tierra.
Merrit, junto con Laura Ferrarese, profesora asistente en el departamento de física y astronomía de la Universidad Rutgers, han publicado sus hallazgos en la revista Science.
Todas las galaxias estudiadas hasta ahora presentan en su centro un agujero negro "supermasivo", denominado en inglés con las iniciales SBH, que es equivalente a miles de millones de veces la masa de nuestro sol. Un agujero negro es una región del espacio en la que la gravedad es tan fuerte que nada, ni siquiera la luz, puede escapar a su fuerza de atracción.
La Vía Láctea, la galaxia a la que pertenece nuestro sistema solar, posee un agujero negro en su centro, uno de los considerados de pequeño tamaño, porque su masa es "sólo" tres millones de veces la del sol, han señalado los investigadores.
Si la galaxia M33 posee un agujero negro, que no ha podido ser detectado por el Hubble, eso significaría que existen agujeros negros con una masa mínima, lo que no se ha podido determinar hasta ahora. El tamaño de los agujeros negros es importante para entender cómo se formaron las galaxias y el universo en general, opinan los científicos.