En las últimas décadas, Isabel II se ha mantenido fiel a un estilo concreto en lo que respecta a su vestuario, apostando por abrigos y vestidos coordinados y generalmente de colores vivos que complementa con un sombrero del mismo tono y sus fieles zapatos. Aunque esta fórmula se haya vuelto su sello de identidad, Armani cree que ha llegado el momento de que la monarca 'arriesgue' un poco saliéndose de su zona de "confort" y apostando por otros patrones estéticos menos convencionales.