Los diseñadores Doménico Dolce y Stefano Gabbana fueron sobreseídos de las acusaciones de evasión fiscal y fraude por no pagar impuestos de ingresos no declarados por 588 millones de dólares, al trasladar su casa matriz a Luxemburgo en el año 2004.
El caso penal concluye con ello, aunque los diseñadores podrían encarar una indagación por evasión fiscal.