"Descubrí que las reelaboraciones y los montajes llevados a cabo por este grupo social desde 1904-año cuando se firma el primer tratado canalero y 1976-fecha cuando se negocian los Torrijos Carter y yo concibo y redacto El Ultimo Juego, la presencia norteamericana había dejado una huella persistente en la jerga cotidiana, en las modas, en los hábitos, e incluso en la intimidad doméstica a través de objetos que convocaban- y siguen convocando- la presencia de la sociedad de consumo estadounidense, provocando así una depreciación de toda huella de las culturas indígenas y negras", expresó la escritora panameña Gloria Guardia de Alfaro en la Feria del Libro, refiriéndose a la clase mercantil istmeña.
Durante conferencia expuso los motivos para escribir El Ultimo Juego y Libertad en Llamas, novelas históricas/sociológicas en que da cabida a las verdades, testimonios, denuncias de protagonistas que son dejados de lado por historiadores y relatores de versiones oficiales del ser y quehacer de naciones como Panamá y Nicaragua, en que el sello del capitalismo norteamericano dejó marcas difíciles de borrar por la relación de sujeción a su poderío que caracterizó a la mayoría de los gobernantes de turno que antepusieron los intereses individuales a los colectivos.
Habló de la tarea de investigar en todo documento que pudiera servirle de referencia y evidencia en esta presentación de las verdades mútiples, de perdedores, vencidos, gente que por lo regular es silenciada u opta por la autocensura o de quienes arriesgan la vida (Sandino), sacrifican su familia y se enfrentan al poder.
Desenmascarar a tiranos, servilistas, vendepatrias, pusilánimes, fue parte del reto que se impuso Gloria Guardia en ambas obras y consiguió presentar rostros de protagonistas desdibujados si acaso tomados en cuenta en las llenas de retórica y desgastadas versiones oficiales de los hechos históricos en parte de los años de ocupación militar norteamericana en Panamá y Nicaragua.
Ella quería dejar claro, en el caso de Libertad en Llamas, a través del análisis de los versos de Rubén Darío y sus artículos periodísticos, partes de guerra y manifiestos del General Sandino, así como narraciones de la época, de los tiempos de una Nicaragua avasallada por la bota del poder hegemónico, "que a la par del silbido de las balas y del tronar de los cañones, Nicaragua contó, en ese momento, con la presencia viva de una lengua y de un pensamiento tan latinoamericanos y tan mestizos, como combativos, coherentes y bien articulados".
En esa búsqueda de la identidad nacional, que caracteriza a El Ultimo Juego, vía la desconstrucción del lenguaje colonial, Gloria Guardia hubo de invertir meses y meses en escudriñar con ojos críticos y objetivos toneladas de documentos que le ayudarían a quitar la máscara a la desvirtuada historia oficial y reivindicarían a héroes y heroínas anónimas de la Historia panameña y nicaragüense. Valió le pena, relatar la historia desde el ángulo del más débil.