Hay niños a quienes se les cataloga de "malcriados" por su conducta impulsiva y excesiva; hiperactivos, dirían los expertos. De este trastorno se les culpa frecuentemente a los padres que por no haberlos educado bien, son los responsables directos de las conductas nocivas del pequeño.
Es común que personas de cierta edad piensen que están perdiendo la memoria con el pasar de los años justo cuando se les comienzan a olvidar dónde han dejado objetos. En este caso muchos se angustian por pensar que sufren de algún trastorno del cerebro, como puede ser la enfermedad de Alzheimer.
Estas dos situaciones y muchas otras más, relacionadas con el comportamiento del hombre, han sido objeto de investigaciones de los expertos en las neurociencias, entendidas éstas como el conjunto de actividades científicas y profesionales que tienen como objetivo explicar la relación del funcionamiento cerebral y la conducta del ser humano.
Basados en la importancia de este tema, la Neuropsicóloga y Dotoranda de Neurociencias Cognitivas, Emelyn Sánchez Gómez junto a otros especialistas de diferentes países, llevarán a cabo la conferencia "El Déficit de Atención a la Luz de las Neurociencias".
Según Sánchez, de la Clínica Neuropsicológica, el objetivo principal del seminario es proporcionar a los profesionales las herramientas conceptuales para hacer detecciones tempranas que permitan hacer uso de las técnicas más adecuadas para alcanzar el éxito en cuanto al tratamiento de trastornos en el comportamiento humano.
Dentro de las neurociencias se encuentra de manera específica la Neurociencia Cognitiva Aplicada (NCA), que según el doctor Jorge Herrera Pino, del Neurobehavioral Intitute of Miami, y quien participará en la actividad, los modelos de la NCA pueden explicar estas conductas (enunciadas al principio) como déficits en los procesos de maduración cerebral relacionados específicamente con el lóbulo frontal, el llamado "ejecutivo de la conducta".
"Con estos avances podemos explicar desde lo que pasa dentro del cerebro de un anciano que padece de Alzheimer en sus niveles iniciales, hasta el comportamiento impulsivo y excesivo de un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Este conocimiento también nos ayuda a comprender y tratar de forma más eficaz cuadros clínicos que anteriormente se percibían como solamente "psicológico"". acotó el especialista.
La NCA también ha sido capaz de orientar el desarrollo de técnicas computarizadas para la estimulación de los procesos cognoscitivos y ayudar a mantenerlos activos y eficientes por un espacio de tiempo mayor. Un lento desarrollo de estas regiones cerebrales redundan en que el niño no sea capaz de guiar su conducta a través de un diálogo interno que le permita valorar las consecuencias de sus acciones, antes de llevarlas a cabo.
A partir de la identificación de los déficits específicos que condicionan la conducta hiperactiva e impulsiva del infante, los modelos de la NCA permiten la selección e implementación de técnicas de intervención que le ayudan al niño a utilizar estrategias compensatorias para lograr una mejor adaptación.
¿Cómo el conocimiento de las neurociencias aporta e incide positivamente en el tratamiento de los trastornos del aprendizaje?
Ante esta pregunta, Herrera enfatiza en que los trastornos del aprendizaje obedecen a patrones específicos de falta de desarrollo de diferentes regiones cerebrales. Por ejemplo, el fracaso en el aprendizaje de la lectura, desde el punto de vista de la neurociencia cognitiva aplicada, está condicionado, además de posibles factores ambientales, por una gama de posibles déficits en diferentes procesos que son necesarios para su consecución.
Dentro de estos se encuentran procesos visuales dentro del cerebro, la capacidad para distinguir entre segmentos fonológicos, la rapidez de enfocar y desenfocar la atención, así como la integración dentro del cerebro de la información que proviene de diferentes canales sensoriales, como lo son, en este caso, el visual y el auditivo.
El aprendizaje puede también sufrir cuando los procesos de atención, a diferentes niveles del cerebro, se encuentran afectados. Para lograr un aprendizaje adecuado, los procesos de atención deben darse a partir de una capacidad inicial de enfocar y ejecutar eficientemente frente a los estímulos que confrontamos.
Una vez logrado esto, es necesario sostener la atención sobre la tarea el tiempo suficiente y necesario para lograr que la información se consolide. Posteriormente, la información debe pasar de la atención al proceso de memoria de trabajo, para ser incorporada luego a la memoria y lograr el aprendizaje.
Logrado este proceso, es necesario desenfocar la atención y dirigirla a nuevos estímulos frente a los cuales tenemos que responder.
Los modelos utilizados en la neurociencia cognitiva aplicada son capaces de ayudarnos a determinar a qué nivel ocurre el déficit, por ejemplo, en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y así poder implementar medidas correctivas de diversos tipos.
Por otra parte, el doctor Ernesto Barcelo, del Intituto Colombiano de Neuropedagogía, señala que el único enfoque viable para los problemas de aprendizaje es el de la neurociencia cognitiva, por que permite llevar los conceptos de educación, aprendizaje, socialización, entre otros, del plano meramente especulativo, al científico.
La neurociencia no es una disciplina nueva, por el contrario, data de tiempos inmemoriales, desde la época en que la filosofía dominaba el campo científico tratando de dar explicaciones lógicas al "milagro irrepetible" (de acuerdo a Shopenhauer) denominado "ser humano" y más aún, al misterio de la mente.
Desentrañando misterios de la mente
Grandes avances científicos arrojan luces acerca del impredecible comportamiento humano.