Aceptémoslo, la vida es difícil. La felicidad se compone de pequeños momentos que tenemos que atesorar para cuando vengan los tiempos malos. En el diario vivir hay que recurrir a la confianza en nosotros mismos, fortaleza, fe y esperanza, pero que sucede cuando nos "autosaboteamos" con dudas e inseguridades que no podemos evitar. Es una lucha que tienen muchos, en la que se pierden la mayoría de las batallas.
La psicóloga Desiré Varela nos aclaró que en cualquier momento de nuestra vida pueden surgir las inseguridades, en la niñez, la adolescencia y la vida adulta debido a situaciones de pérdida o cambios. La pérdida de un ser querido, las separaciones, o la pérdida del trabajo pueden llenarnos de temores e inseguridades. "El desarrollo es en espiral, se puede subir y luego bajar" declaró.
De acuerdo a la licenciada Varela, podemos hablar de dos clases de inseguridades. Las que nos limitan y de aquellas que se pueden superar con el apoyo de amigos, familiares y un profesional, de ellas salimos fortalecidos.
En la niñez las inseguridades pueden producirse desde el período del nacimiento hasta los tres años, que es cuando se desarrolla la personalidad y el pequeño o pequeña se identifica con sus padres.
Situaciones de abuso físico, sexual o emocional hacen heridas dolorosas y profundas que marcan la vida de las personas. En estos terribles casos debe contarse con una persona que ayude a los pequeñines a sanar, con muestras de cariño y muchísimo amor.
Es importante conocer la imagen que el niño o niña tenga de sí mismo, lo que los expertos denominan "autoconcepto". Cómo me veo, si soy bajito o alto, inteligente o tonto. Al saber cómo se perciben, se puede trabajar en mejorar o reforzar esa imagen.
Si nuestro hijo o hija es inseguro, la especialista nos recomienda buscar actividades en la que se destaque, por ejemplo si no es bueno en lo académico, se puede recurrir a actividades físicas o a la construcción con bloques, todo para que se sienta que está haciendo bien algo.
Se debe premiar constantemente con palabras y hechos los logros que alcancen. Frases tan sencillas como "Me alegro que lo hayas logrado", "Te felicito" o "Sabía que podías lograrlo, no nos cuestan nada y para ellos son un gran tesoro.
Cómo no siempre se puede ganar, debemos enseñarles que los errores son parte de la vida y que el hecho de que se equivoquen no significa que sean unos fracasados. La Lic. Varela nos advierte a cuidarnos de decir al niño "Tú eres un malcriado" o "Tú no obedeces", en su lugar digamos "Te estás comportando de una manera equivocada", separando el comportamiento o actitud de la personalidad de la criatura. Al emplear el tú esto o tú aquello, etiquetamos al individuo.
Para la experta, debemos ser realistas y no engañarnos con falsas imágenes de nosotros mismos. El decirnos frente a un espejo "Eres espectacular y sexy" cuando somos personas normales, no nos sirve de nada. Debemos motivarnos, sí, pero también trabajar en nuestras debilidades y defectos. "Eres hermosa, pero si bajaras los kilos que te sobran, te verías mejor".
Denise Varela hizo referencia a un pensamiento anónimo que rezaba más o menos así: "Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en costumbres y tus costumbres serán tu destino". Lo que significa que el poder del pensamiento es ilimitado. Las inseguridades no se irán como por arte de magia, hay que trabajar duro para superarlas y hoy es el mejor día para comenzar.