Vivir un momento de placer le salió caro a Dálmata. Nunca se lo imaginó. Además de los sustos que pasó e hizo pasar a otros producto de enredos, mentiras y malentendidos, quizás aprendió a "no jugar con fósforos".
Ya lo dice el viejo adagio: "No hay mal que por bien no venga".

Por su bien, mejor es que haya aprendido la lección.
Pero como también reza el refrán, "Nadie aprende por pellejo ajeno", así que a todos los que quedaron como en arena movediza cuando se les derrumbó el castillo de naipes (léase mentiras), les tocó aprender a la mala.

¿Habrán realmente tomado nota de que quien anda en malos pasos, más tarde o más temprano queda en evidencia?
Ojalá y no vuelvan a tropezar con la misma piedra, como suelen hacer los políticos, quienes se creen dueños del mundo y nadan en un mar de corrupción, hacen y deshacen, subestimando el nivel de inteligencia y tolerancia de los electores.
Si desean saber a ciencia cierta de qué estamos hablando, tienen que darse una pasadita por el teatro El Ángel, donde se está presentando hasta mañana sábado la comedia "Cuatro mujeres en mi cama", producción del grupo teatral Los de Al Lado, que les ayudará a desestresarse.
Distraerlos sanamente es tarea de destacados teatristas. A saber: Mago Marko, Christabelle Quintero (Dámata), Fernando García (Freddy), María Kristhina López Liakópulos (Catharine), Diego Medina (Abraham Delon), Abraham Rojas Lamela (Milton), Marichel "Cheche" Rodríguez (Rubi), Jitzel Sanvodal (Margarita), Yasmara Murillo (Camila) y Viveika Montenegro (Margarita).
Son en su mayoría jovencitos entusiastas. Como equipo, trabajan con esmero en cada montaje. El diseño de la escenografía es de Diego Medina; el del sonido, de Rafa Leonard y Marichell Rodríguez. Daniel Gómez Nates hizo el diseño de iluminación y Abraham Rojas Lamela es el productor ejecutivo.
En síntesis
Estos once teatristas de “4 mujeres en mi cama” tienen talento, buena química y logran captar la atención de un público que disfruta la comedia de principio a fin.
De paso, aquellos más jovencitos de la concurrencia tendrán la oportunidad de conocer más sobre cómo era la televisión de los años 60. Y los mayorcitos, recordar aquellos tiempos de la TV en blanco y negro y más.
Todos reirán como chiquillos a quienes les hacen cosquillas con las ocurrencias y anécdotas del Mago Marko, el cual también aprovechará la oportunidad para hacerles algunos trucos, de esos que le ayudaron a hacerse de un nombre en el mundo de los magos. Y en el de los humoristas.