Cómodo. Fue una palabra muy utópica para los seguidores de la fiesta de Momo. Puesto que con lo que se contaba en la ruta, el descanso sólo fue contemplado en la mente de los asistentes. Si puedes llevar una silla, te podrás sentar cuando las piernas de lo pidan. Y si tienes sueño, buscas un cartón y lo colocas en un sitio de la orilla donde no caminen por encima de ti, de esta forma había una gran cantidad de niños pequeños tirados a las orillas, durmiendo al compás de los pasos de los ruteros.
El carnaval seguía. La cartelera de artistas en la ruta es extensa y se agregan más, depende de la organización.
Para el lunes, que en la tarde fue el desfile de los disfraces, y hasta las carrozas se presentaron disfrazadas de "feas", los presentes en la plaza del carnaval demostraban indiferencia al esfuerzo de los desfilantes. En la noche, en la tarima principal, único lugar donde se pudo ver a los artistas sin pagar por ello, el asunto estaba apretado. Como el escenario estaba ubicado la parte final de la ruta, a un costado del Colegio La Salle, los que lograban llegar hasta este punto no dejaban el espacio, quizás, por las peripecias que costaba caminar hasta allí.
Aunque se piense que en carnaval, todo lo que suene es música o que los buenos artistas se pueden alternar con los poco conocidos, este lunes se vio que "no todo lo que brilla es oro", ni todos los que cantan son artistas. La Factoría, Demphra y Joycee tuvieron una poco entusiasta presentación, a pesar del esfuerzo físico que quemaban las chicas en tarima. Bajo la luz de la luna, las exponentes del reggae lograron mover al público en ratos. Empero, Eddy Lover, quien se presentó casi al final cuando las chicas terminaban, sí logró entusiasmar al público. Lover dijo que llegó tarde porque estaba enfermo, sin embargo Demphra había hecho referencia a la ausencia del joven porque tenía contrato en Penonomé.
Nenito Vargas fue el único artista del género típico que se presentó en la tarima principal. Lo hizo el lunes. Y tuvo que ingeniarse para presentar su talento. En las primeras canciones, el sonido era similar a los toldos típicos de los años 80. Y algo de tensión tenían algunos integrantes de la agrupación típica más popular del momento. Madeleine Pineda, la nueva cantante del grupo, estuvo algo rígida para lo habitual de sus presentaciones. Vargas aprovechó la avalancha de público para interpretar el tema con el cual se dio a conocer, "La papuja", y junto a El Comando Tiburón cantaron el tamborito, luego típico y ahora mezcla de acordeón y reggaetón: "Yo quiero saber por qué no le gusto".
Santa Rosa y su orquesta estuvieron presentes en el carnaval capitalino. Durante su presentación interpretó la canción "Carnaval en la central" de Pedrito Altamiranda. El resultado.. luego se bajó de la tarima para meterse entre el público. Aquí las "fans" aprovecharon para decirles al salsero algunos secretos. Cuando Gilberto tomó conciencia de dónde estaba alzaba la nariz buscando aire.
A lo largo de la ruta había otros lugares con presentaciones artísticas, pero tenían un costo de entrada. Aunque muchos de los artistas fueron contratados por la Junta del Carnaval.
El toldo típico se quedó solo durante los primeros días de fiesta.
Los bailadores se apostaron a un costado de las tarimas pagadas para bailar, total... es carnaval.
A la entrada y salida de la Vía Brasil, colgaban de los alambres de contención, unos letreros manuscritos sobre trozos de cartón marrón que decían: "Cerrado" y "Exit".