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Despertando la fe en nuestros hijos


Desde antes que abran sus ojos al mundo, los padres nos preocupamos por nuestros hijos, durante el embarazo nos alimentamos bien para que crezcan y se desarrollen adecuadamente; y cuando nacen, los aseamos, vestimos y alimentamos en un proceso que durará los años que vivan bajo nuestro techo y más.
Pero, tan importante como nutrir el cuerpo es la nutrición del espíritu; para un ser humano que crea en "un poder superior", serán más llevaderas las pruebas y dificultades que enfrentarán a lo largo de su existencia.
La educación espiritual no debemos dejarla en manos de las autoridades y líderes religiosos, la fe se aprende en casa y los mejores maestros somos los padres. Es un curso que tiene un 10% de teoría y un 90% de práctica. En él, la erudición y el discurso son inútiles, lo que realmente queda grabado en los corazones de los pequeños es el ejemplo que le brindamos sus progenitores.
De acuerdo con el padre Vicente Martín, lo primero que debemos hacer los adultos es llevar una coherencia entre lo que decimos y las actitudes y hechos de nuestra vida. No se puede decir a los niños y niñas que oren o que asistan y participen de las actividades religiosas, si nosotros no lo hacemos. Para el dirigente de la Parroquia Santa María no sólo se debe tomar parte en la Semana Mayor, sino ser un dedicado cristiano durante todo el año. La constante actividad y los comentarios favorables de ellas, inculcarán en nuestros hijos la felicidad que proviene de la fe.
Sobre el mismo tema, el padre Arnulfo Zarzavilla de la parroquia San Antonio señaló que "los padres quieren imponer a los hijos la religión, cuando ellos mismos no la cumplen". Plantea que quieren bautizar a los niños de apuro y desentenderse de su vida religiosa después y que cuando se les dice que hay que participar en charlas de orientación, muchos se sienten presionados. Según el religioso, ellos practican una "fe desencarnada", es decir que su vida está desvinculada de la fe.
"La formación cristiana es para la vida social y ciudadana del individuo; quien es buen cristiano es un buen trabajador y padre de familia, es una formación integral", declaró el padre Zarzavilla.
Por su parte, Sara Prescott, de la Iglesia Metodista, nos indicó que en la Escuela Dominical les enseñan a los niños a creer en Jesús y en los sacramentos de la comunión y el bautismo; se les insta a leer la Biblia y a cumplir los mandamientos, pero manifestó que la mejor enseñanza proviene de sus propios padres.
Nuestros hijos no son nuestros, Dios nos encomendó esas almas especiales para que las ayudáramos a encontrar el buen camino. Somos sus orientadores y guías en su búsqueda de la eternidad.


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81585
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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