Después de comer, muchos individuos sienten la necesidad de dormir, creyendo que es un estado de cansancio, pero según los científicos esto es una predisposición natural en nuestro ritmo circadiano (el que rige los sueños).
Según una encuesta elaborada por Pikolín, sólo uno de cada 10 españoles adultos duerme la siesta con asiduidad. Por otro lado, el doctor Campbell, catedrático de Psicología de la Universidad de Cornell (EEUU), manifestó que, "de igual forma hay personas que necesitan muchas horas de sueño y otras que precisan pocas, hay gente a quien le resulta más fácil tomar una simple siesta".
Parece ser que, aunque sea políticamente incorrecto, la siesta después de comer se 'hace' más que de lo que se 'duerme' y es lo más recomendable en el día.