Pérdida considerable de peso. Preocupación por contar las calorías.
Además, atracones compulsivos y conductas purgativas. "Rituales" para ingerir los alimentos, como comer bocados pequeños, ignorar ciertos alimentos o reordenarlos en el plato. Y sobre todo, obsesión con el ejercicio y uso frecuente de la báscula.
Recuerda que el recién nacido, todavía no está preparado para jugar con cierta rigidez e impulsos, de modo que no se te ocurra lanzarlo por los aires, hacerle "el caballito" u otras cosas por el estilo.
Si su nueva casa está cerca y deshabitada, visítela varias veces antes del día de la mudanza y deje allí algunos juguetes de su hijo en cada visita.
Debe posponer el momento de deshacer los muebles de la antigua habitación del pequeño, pues podrían ayudarle a sentirse más cómodo y seguro en la nueva casa.
Evite hacer otros cambios importantes durante o inmediatamente después de la mudanza, como enseñar a su hijo a utilizar el baño o cambiarlo de la cuna a la cama.
Organice las cosas para que el día de la mudanza el pequeño se quede en el jardín de infancia o bien con un familiar.
No olvide que ellos son primero y no deje de vigilarlos al momento que se realicen los cambios.
Después de mudarte, es una buena idea poner en orden la habitación de tu hijo antes de centrarse en el resto de la casa. Fumiga y haz limpieza en todas las esquinas antes de la mudanza.Intenta mantener el horario habitual de comidas y de acostase.Cuando tu niño empiece a ir al colegio, acompáñalo. Conoce a la mayor cantidad posible de profesores y concerta una cita con el director del centro para presentarse.