La princesa Diana dejó este mundo para convertirse en una leyenda. Desafió los protocolos, derribó esquemas y habló de lo prohibido. Todo lo tuvo, incluida la soledad. Tal vez por eso se la jugó, por lo que creía. Eso la hizo transparente y se ganó el corazón de su pueblo.
Tras 19 años de su muerte, la figura de Diana De Gales sigue más viva que nunca.

El principio: Las biografías mencionan el divorcio de sus padres, en 1969, como uno de los sucesos que marcaron su vida, quizás porque la madre al poco tiempo se casó de nuevo, y ella y sus hermanas no solo tuvieron que lidiar con su ausencia, sino con un largo y doloroso proceso por la custodia, que finalmente quedó a nombre del padre, un hombre difícil.
El 1977 conoció al príncipe de Gales en Althorp, a donde Earl Spencer lo había invitado a una cacería. Pero fue solo unos años más tarde cuando el cotizadísimo soltero se fijó en ella. Tres invitaciones reales fueron suficientes para que sus 19 años de privacidad terminaran convertidos en una racha loca de titulares de prensa que desde entonces le arrebataron su intimidad.

Años felices: El 29 de julio de 1981, Lady Diana Spencer y el príncipe Carlos de Inglaterra unieron sus vidas en un matrimonio que la gente difícilmente olvidará. La boda que la BBC de Londres transmitió a través de los principales canales de televisión fue vista por 250 millones de espectadores en el mundo entero. Y como era de esperarse, el mundo entero se apropió de la pareja, y se sintió con el derecho a saber que sucedía en sus intimidades reales.
Los primeros años de matrimonio los pasaron en la mansión de Highgrove que le costó al príncipe 800,000 libras esterlinas en agosto de 1980. Pero Diana no se sintió a gusto, de modo que se mudaron al Palacio de Kensington, que tenía 25 habitaciones principales y muchas otras subsidiarias. Y como la pareja pasaba por sus mejores momentos, Diana se esmeró en la decoración del cuarto principal, que mide 45 metros cuadrados, donde se destaca la cama de columnas favorita del príncipe.
Quedó embarazada muy pronto. Al poco tiempo hizo sus primeras presentaciones en público y la gente empezó a reconocerla por su carisma y por su consideración. Se dice que no podría evitar tocar a sus admiradores.
El nacimiento del llamado bebé de Gales tuvo lugar el lunes 21 de junio de 1982 a las 9:03 de la noche y pesó 3.459 kilos.
La familia real, con todo y reina incluida, se mudó a su apartamento en el Palacio de Kensington para disfrutar de la llegada del recién nacido, futuro rey de Inglaterra. El príncipe de Gales le regaló a Diana un espectacular collar de diamantes, con un corazón como pieza central, para demostrarle que el nacimiento de William era una ocasión histórica.
Solo dos años después, el 15 de septiembre de 1984, nació el príncipe Harry, a las 4:29 de la tarde de un sábado. Carlos redujo sus compromisos para asumir su papel de padre.
Pero al poco tiempo empezaron los problemas: Diana tenía ideas diferentes acerca de la educación de sus hijos, mientras él consideraba que debía ser estricto con la disciplina, ella les permitía crecer con mayor libertad.
Pero los conflictos en torno a la crianza de los príncipes era solo la punta del iceberg que escondía diferencias de edad, carácter y educación.
Y si bien, resultó cierto que los unía el buen sentido del humor, como lo afirmaron a la prensa antes de casarse. La verdad es que no fue suficiente para mantener la estabilidad de la relación.
Divorcio: En julio de 1996 la pareja real anunció el fin de su conflictivo matrimonio. Para entonces, la unión se había desintegrado en las noticias de los tabloides donde príncipe y princesa, cada uno por su lado, admitían adulterio.
En agosto de 1992, el periódico The Sun transcribió una conversación telefónica en la que Diana hablaba en términos muy cariñosos con un hombre que la llamaba Squidgy y en la que describía su matrimonio como una "tortura".
Poco tiempo después, el observador real Andrew Morton publicó su libro: "La verdadera historia de Diana", en el que hablaba de las depresiones de la princesa, sus ataques de anorexia y bulimia e incluso de un posible intento de suicidio. Se dijo que la edición había sido autorizada por su protagonista.
Cuando el primer ministro, John Mayor, anunció la separación de la pareja, la princesa concedió una entrevista a la BBC, en la que confesó su infidelidad con su instructor de equitación, James Hewitt, alegando que se había producido después de saber que su marido sostenía una vieja relación con Camila.
La reina le exigió a su hijo que se divorciara.
"Diferencias irreconciliables" fue la frase usada. Sin embargo, nadie daba por terminada la guerra: Diana era la madre del heredero y de cualquier manera cuando él se convirtiera en rey, iba a ejercer influencia sobre las decisiones reales.
Final
El romance entre Dodi Al Fayed, un famoso heredero de una gran fortuna y reconocido ‘playboy’ internacional, y Diana, la mujer más famosa y popular de Inglaterra, sorprendió y fascinó al mundo entero. Los paparazzi encontraron en Dodi y Diana la mejor excusa para tomar sus atrevidas fotografías que, efectivamente, le dieron la vuelta al mundo.