En agosto, los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral maligno a Iván Noble, periodista de BBC Online, especialista en temas científicos y de tecnología.
Esta semana, Iván nos describe los efectos de la radioterapia y cómo ha estado tratando de entender de dónde viene su tumor. Este sábado, se me cayó un mechón de pelo casi de un solo golpe.
Salí al jardín y me afeite el resto de la cabeza para tratar de mantener todo parejo.
Estaba contento. Sentí como que algo está pasando. La radiación debe estar haciendo cierto efecto en el tumor.
En vez de estar leyendo páginas de internet que me producen temor, he empezado a leer información acerca de cómo comienza el cáncer.
Algunos tipos de cáncer se pasan de generación en generación en una misma familia, pero estoy contento de saber, por el bien de mi hija, que mi tipo no es de ésos.
Son más comunes en hombres que en mujeres, en personas mayores que yo, eso es todo lo que se sabe.
Muchas personas me han preguntado si creo que tengo este tumor por el excesivo uso de teléfono celular.
Debo decir que, por ahora, no creo que sea así. En estos momentos, cualquier tipo de prueba que se tiene al respecto es inconclusa. Igual, yo creo que este tumor esta ahí por error.
El hecho es que nadie en realidad sabe qué es lo que provoca un cáncer como el mío.
Eso sí, los investigadores de esta enfermedad saben bastante y cada vez aprenden más acerca de cómo este tipo de tumor surge en el cuerpo.
Tener cáncer es algo que produce mucho miedo pero cuanto más sabe uno de él es mejor.
Hace dos años leí un libro llamado "Una célula renegada", escrito por el pionero de la investigación de cáncer Robert Weinberg.
Este libro me abrió los ojos a este maravilloso proceso de cómo el cuerpo logra mantenerse libre de cáncer durante casi toda la vida de un ser humano.
Cada cierto tiempo, el cuerpo humano necesita reemplazar algunas células.
Por ejemplo, constantemente nos crece piel nueva por todo el cuerpo ya que los tejidos necesitan ser reemplazados conforme envejecemos.
Cuando las células del cuerpo necesitan multiplicarse para crear nuevas, utilizan las instrucciones contenidas en su ADN.
En un cuerpo sano, se produce el número suficiente como para reemplazarlas y después detienen la producción.
El cáncer es simplemente lo que pasa si este proceso se sale de control y las células siguen produciéndose.
Mi tumor cerebral es un bulto de mis propias células que se han olvidado cómo detenerse para no seguir creciendo.
Yo espero que la dosis de radiación que estoy recibiendo pueda refrescarles la memoria.
Es alentador saber cuántos mecanismos de seguridad tiene el cuerpo para prevenir el cáncer.
El cáncer ataca al azar, pero por supuesto, hay gran cantidad de cosas que uno puede hacer para reducir las probabilidades que estos mecanismos de seguridad se desactiven.
El ADN de una célula puede dañarse fácilmente.
Una de las formas es cuando se producen nuevas células y se copia mal el ADN de la célula madre. Las sustancias químicas, como las del tabaco, o la radiación también los dañan.
Esto pasa todo el tiempo, pero el cuerpo es sabio y detecta y elimina todas estas células dañadas antes que se dividan y transmitan la información falsa a otras células.
Ocasionalmente en la vida de una persona, una célula dañada logra sobrevivir y empieza a crear copias de ella. A pesar esto, hay cierta garantía que asegura que esas células no se desarrollen en un tumor.
Dentro del cuerpo humano trabajan entre cuatro y siete mecanismos que van limpiando lo dañado y es eso lo que nos mantiene saludables.
Al menos que todos estos mecanismos fallen, nadie contrae cáncer.
La falla de cualquiera de estos mecanismos es bastante improbable y sólo ocurre al azar.
La verdad es que a la mayoría de nosotros contraemos cualquier otra cosa antes que todos estos mecanismos de seguridad fallan.
Personas en cuyas familias hay un historial de cáncer simplemente tienen falla en uno o dos de estos mencanismos de seguridad.
Esto no significa que necesariamente sean propensos a contraer cáncer. Simplemente las probabilidades son más altas que cualquier otra persona.
Robert Weinberg no hace reparos en sugerir cuál es la mejor manera: pare de fumar o no empiece.
El humo de tabaco contiene una potente combinación de sustancias químicas que fácilmente puede hacer provocar que uno o más de estos genes empiecen a fallar.
Otro que es fácilmente evitable, es el de tomar el sol sin la protección debida contra los rayos UV.