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Dieta sana y el cncer de mamas


Una dieta intensiva en frutas, vegetales y fibra no previene una reaparición del cáncer de mama, aunque puede reducir dramáticamente esta probabilidad mientras aporta beneficios adicionales a la salud, comprobó un estudio divulgado en Estados Unidos.
"No es una mala noticia como uno piensa a primera vista", dijo la coautora del estudio Cheryl Rock, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (oeste).
Las mujeres que comieron al menos cinco raciones de frutas y vegetales al día e hicieron ejercicios seis veces por semana redujeron a la mitad la reaparición de cáncer, dijo Rock.
No hubo mejoras notables entre mujeres que cambiaron su dieta en forma más drástica.
Pero las mujeres que comieron significativamente menos que las recomendadas cinco raciones al día tuvieron un 40% de riesgo de reaparición o nuevo cáncer primario, explicó Rock.
El estudio hizo un seguimiento a 3, 088 sobrevivientes de cáncer de mama durante entre seis y 11 años para ver si duplicar la recomendada ingesta de frutas y vegetales, reduciendo la grasa e incrementando las fibras, podría prevenir la reaparición.
"Para mi no es una obligación, al contrario, cuidar a un nieto es como la continuación de los cuidados que les he dado a mis hijos; me preocupo tanto por él como me preocupé por su padre cuando estaba pequeño", señaló Ángela de 53 años.
Una situación similar experimenta Judy de Ríos, de 57 años, que estuvo al cuidado de su primera nieta durante su primer año de vida. Con frecuencia, un estado de depresión la embarga al recordar que ya no está al cuidado de Danna, quien creció diciéndole mamá, y cuyos padres, optaron por la ayuda de un familiar que vive más cerca de su residencia.
"A veces, cuando tengo varios días sin verla, voy a buscarla a su casa y me la traigo para cuidarla", acotó.
Pese a que exista un mutuo acuerdo, cuando los abuelos asumen el cuidado de sus nietos, es importante que reciban apoyo para hacer menos difícil el rol de volver a educar a menores, cuya distancia generacional es amplia.
La ayuda y participación de los abuelos en la educación de los hijos puede proporcionar muchas ventajas en el círculo familiar, y también algunos inconvenientes.
En algunas circunstancias los padres se quejan de que los abuelos conceden a los nietos todos sus caprichos, y de que también muestran una actitud de querer ser más padres que los propios padres.
También hay que considerar que muchas veces ellos se ven obligados a renunciar a su tiempo libre y a sus actividades, que por edad deberían disfrutar.
Para limar todas esas asperezas, Benítez concluye que es conveniente que las funciones de cada cual queden explícitas y que no exista una gran contradicción entre lo que los abuelos transmiten y los hábitos de educación de los padres.
¿Cuántas veces hemos sido testigos de abuelas sobrecargadas de obligaciones?
Agobiadas y presionadas hasta el extremo, cargan con el deber de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, acierto y puntualidad, siendo además responsables directas de sus nietos o hijos adultos no emancipados.
En algunos casos extremos llega a producirse el síndrome de la abuela esclava, un cuadro clínico de difícil diagnóstico, pues quien lo padece presenta síntomas de enfermedades comunes, aunque éstas no responden a tratamientos convencionales.
Todo esto provoca en la abuela un sufrimiento crónico y un notable deterioro de su calidad de vida.
Este síndrome se produce por agotamiento consecutivo a estrés o sobreesfuerzo físico y emocional crónicos, sobre todo en relación con las responsabilidades propias de una ama de casa en ejercicio activo.
La coexistencia de otras enfermedades adelanta la aparición de manifestaciones clínicas y las agrava.
El síndrome de la abuela esclava fue descrito y estudiado por el doctor Antonio Guijarro Morales, cardiólogo, profesor de la Universidad de Granada, en el libro de igual nombre.
En su obra, el autor reseña e ilustra con varios ejemplos reales esta forma de enfermedad "frecuente y grave, potencialmente mortal".
Lamentablemente, este síndrome es habitual en muchas sociedades, constituyendo una de las más extendidas pandemias sufridas por las mujeres en el siglo XXI.
Y es un hecho que en cada familia hay, hubo o habrá una abuela esclava, por lo menos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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