El Árbol de la Vida, en cuyas raíces reposan las cenizas del pintor Oswaldo Guayasamín, un símbolo de Ecuador, recibirá mañana una emotiva visita de la familia del artista que conmemorará así el décimo aniversario de la muerte del maestro.
En el jardín del complejo cultural de la Capilla del Hombre, la obra arquitectónica del artista, homenaje a la América precolombina, se levanta el árbol a cuyos pies descansan las cenizas del pintor ecuatoriano de los rostros y las manos, que murió el 10 de marzo de 1999.
Diez años después, su creación "está cada vez más vigente, porque estamos en esta búsqueda permanente de reflexión y de una nueva cultura de paz, y sus cuadros son un llamado desesperado para que los hombres dejen de agredirse entre sí", explicó a Efe su hijo Pablo Guayasamín.
Uno de los 10 hijos que tuvo el pintor, Pablo Guayasamín, muestra la obra "Mestizaje", que representa a una mujer joven "con mucha fuerza y mucho espíritu.