En el servicio religioso se congregaron 500 personas, invitadas por Guillermo y Enrique, brilló por su ausencia Camila, la segunda esposa del príncipe Carlos, tras fuertes críticas de la prensa y de amigas íntimas de la popular princesa.
En el acto, el momento más importante se dio cuando el príncipe Enrique recordó a su madre.
"Guillermo y yo podemos dividir nuestra vida en dos partes. Los años en que fuimos bendecidos con la presencia física de nuestra madre y nuestro padre. Y luego, estos 10 años desde que murió nuestra madre", afirmó Enrique. "Ella fue, sencillamente, la mejor madre del mundo y la extrañamos", añadió.
En los almacenes Harrods (Londres), se guardaron dos minutos de silencio en recuerdo de Diana y Dodi Al Fayed, pese a que el padre del millonario fallecido, Mohamed Al Fayed, no fue invitado al oficio religioso.
Muy elegantes, con actitud sonriente y serena, los príncipes Guillermo y Enrique fueron los anfitriones en el servicio religioso.