La influencia de la literatura de Huxley, Orwell o Dick, sin duda ha impulsado a la joven Veronica Roth –25 años, 3 novelas y algunos cuentos– a escribir sobre un mundo destrozado por “la” guerra, y una sociedad, cuyos individuos son agrupados en facciones según sus destrezas y conocimientos: los eruditos (los científicos), los osados (los soldados), la verdad (la justicia), los amables (los agricultores) y los abnegados (los políticos solidarios). Por último están los “sin facciones” que son los marginados de la ciudad y viven en la calle.
Beatriz –Shailene Woodley, reconocida como la hija de George Clooney en “Los Descendientes”– nació abnegada pero su sueño es pertenecer a los osados. Y si bien los adolescentes –todos robustos, todos lindos– pueden elegir a qué facción pertenecer, previamente se les hace una prueba que dirá lo que “verdaderamente” son. En el caso de Beatriz, una “divergente”. O sea, que posee habilidades para ser erudita, abnegada y osada. Los divergentes son perseguidos y asesinados. Beatriz elegirá la academia osada y tendrá que pasar diversas pruebas al lado de Cuatro, su instructor. Sin embargo, los eruditos planean un golpe sobre los abnegados para apoderarse del control de la sociedad, y por eso usan a los “osados” como su ejército. Beatriz tendrá que decidir de qué facción es.
La película de Neil Burger pretende contar una historia sobre la búsqueda de la identidad, la defensa del libre albedrío y, al mismo tiempo, no dejar de lado el matiz romántico que atrae a las mismas adolescentes que quedaron huérfanas tras la finalización de la saga “Crepúsculo” y que ahora están a la expectativa de la finalización de “Los Juegos del Hambre”.
Si bien la premisa resulta no solo básica, sino también previsible, la resolución audiovisual es bastante poco imaginativa también.