JULIO ANTONIO EN EL MACPA
Pocas veces, aún en un medio como el nuestro y en el cual absolutamente todo pareciera posible, se tiene la ocasión de confrontar peroratas de tal desproporción como las que registró el catálogo de mano, de la muestra del Julio Antonio, en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá. Los señalamientos manifestados en torno a la obra del creador parecieron centrarse de forma contumaz y obsesiva en el hecho de que el artista "continúa su crítica cronológica de la opresión social y política del pueblo cubano" antes que en el hecho de ser un artista que crea a partir de esa circunstancia. Al punto que encuadraban la idea de que la obra pareciera justificarse y entenderse en base a que se genera a partir de la Revolución Cubana, misma que parecería entenderse a partir de una retórica que permitiría al artista plasmar "su furia contra el régimen" y que nos enuncia que sin ésta, la Revolución Cubana el hecho social e histórico y como tal irreversible, no hubiésemos tenido la ocasión de aprehender ni las dimensiones, minimalistas pos cierto, de las pinturas de Julio Antonio, ni mucho menos entender lo que para Julio Antonio es o debieras ser el Arte. Se dejan de lado los elementos estructurales y diferenciales del Arte y se tiende a desconsiderar que el Arte no ha de ser juzgado ni entendido en base a otras consideraciones. Al respecto la historia del quehacer, la historia social de la Humanidad, abunda a más no poder en asersiones al respecto. De forma que insistir en el tema bien podría asumirse como otro aspecto de la misma retórica.
Julio Antonio es egresado del Instituto Superior de Arte, de la Habana (l98l) y sus últimas muestras en la isla, las cubre en el Museo de Bellas Artes de Cuba (colectiva "Paisaje ll") y en una colectiva que a nombre de los artistas cubanos contemporáneos se expone en l980 en varios países europeos, entre ellos Checoeslovaquia, Bulgaria y Polonia.
Los trabajos que expuso en Panamá, en éste l999, lo ubican dentro de esa pluralidad expresiva que registra la pintura en Cuba y que testimonia lo que Antonio Zaya agrupara hace varios años como un "jardín de senderos que se bifurcan". Actitud de la cual, dicho sera de paso, no escaparían gran parte de los artistas latinoamericanos que irrumpen en los años 60, como los mexicanos Jaime José Cantú y Arturo Rivera próximos al señalamiento. En el caso del cubano, el acento pareciera darse a lo largo de rituales metafóricos en derredor de la existencia humana como devenir de muerte o como devenir de desesperanzas. Este pareciera ser el tono que articula, conceptualmente Julio Antonio y así las cosas, sus lienzos, pasan a ser como ex votos en torno a estas ideas. Las tonalidades oscuras en medio de las cuales las figuras, los objetos parecieran iluminarse (nos) en el reconocimiento, hacen de estos acrílicos testimonios en impactantes no por la anécdota que ilustrarían y más allá de las mismas, sí por la imaginería que con la cual son capaces de sugerirnos y adentrarnos en ideas y conceptos que si bien partirían de la realidad objetiva, la trascienden y enriquecen.
MONICA GARCES CONLEY EN "ANONIMOUS"
Es ésta la segunda ocasión en que confrontamos en nuestro medio, los acrílicos de la artista chilena radicada en Ecuador. En ambos casos en la misma galería y en este caso de l999, superando la variable no figurativa de sus trabajos anteriores. Más allá de la idea sobrepasando el acento de sensualidad en la composición, anotado entonces a lo largo de su persistencias en la línea circular amen del enmarañamiento de formas a manera de forcejeo conceptual (l994).
En esta ocasión sorprende con un acento en cierta manera temático en torno a lo humano confrontado, en su caso, con una naturaleza que no solamente lo minimiza sino que pareciera multiplicar su soledad y su abandono, humano. Así mismo la reiteración del collage (alambre, dibujos, telas, texturas, cartón) y con sugerencias expresivas que pueden muy bien generarse a partir de estos "deshechos". No es casual que el nombre que amparó la exposición fuese "Procesos". Legibles éstos son no solamente en el contexto de ser materiales a partir de los cuales se generaría la obra de creación sino también a partir del hecho de integrarse como una particular visión conceptual que ampararía el conjunto de los ventitrés trabajos expuestos en "Anonimous". Conjunto que no escaparía a la posibilidad de reflexionar en torno a la memoria humana que pareciera reconstruir el pasado humano, definido a partir de nuestra capacidad de convivir en grupos, Exponiendo el relato con la misma gestualidad narrativaque posiblemente registraron nuestros ancestros de esos momentos existencialesd sumergidos en los albores de nuestra prehistoria.
Este acento esta presente en casi todo el conjunto, acentuándose en esas pigmentaciones ocres y esas otras cálidas (rojas, amarillas) que esbozan la tierra y sobre ésta, la tierra, sus recortes de figuras humanas (siempre azules) superpuestas, encaminadas hacia un mismo vórtice hacia el cual se encaminan o del cual bien podrían surgir.
DONNA CONLON EN "ARTECONSULT"
Donna Conlon partiría de la Naturaleza para modelar objetos que devuelve a la Naturaleza. Si bien no es el suyo, de manera alguna, un "Arte de la Tierra" entroncaría sus l5 trabajos dentro de la asersión de que el Arte no es una nota externa a lo cotidiano sino que es una nota que se da a partir de lo cotidiano para darle más sonoridad a lo cotidiano.
En otra vertiente sus trabajos permitirían reforzar la idea de cúan huérfano de estas percepciones estarían nuestros artistas de las más recientes promociones, involucrados en la idea de hacer Arte más para la venta que para la complacencia: en ambos casos de quien observaría el producto creador.
Esta segunda muestra de la artista estadounidense, radicada en nuestro medio, confirma las evidencias anteriores que ilustrara en la Galería del DEXA, de la Universidad de Panamá Su acentuación en trabajos, escultóricos, que no solamente trastocan ese valor de dimensionalidad sino que al mismo tiempo estan ejecutados a partir de materiales, aparentemente ajenos a la connotación.
Son forman de la propia Naturaleza que enriquecen a la propia Naturaleza y que multiplican sus posibilidades expresivas. Son objetos que devienen de la Naturaleza y que desestimamos pero que a lo largo de la visión de Doona Conlon se ennoblecen, se humanizan, se metamorfosean y que al tiempo nos obligan a reivindicarlos. Este, "Reivindicación", hubiese sido el calificativo perfecto para este conjunto de objetos que nos platican de otros objetos y que, en cierta forma, nos hacen vibrar un tanto dentro de nuestra fragilidad existencial que suponíamos permanente sin serlo: estos objetos de Conlon se comunican y se aman y se enojan y se complacen y en cierta forma serían mucho más humanos de lo que nosotros, los humanos, nos suponemos.