Aristides Ureña Ramos radica en Italia desde 1980. En l981 obtuvo el Premio Unico de Arte Figurativo Villaggio Artigianal Signa y en l992 el Premio de Adquisición del Banco de Italia y una Mención Honorífica del Premio Conferma (Roma). En la Bienal de Arte "Cervecería Nacional" obras suyas han sido destacadas como finalistas en las versiones de 1991 y l996 . En este 2000, quinto año de realizaciones del evento, María Elena Ramos (Venezuela), Alma Ruíz (Guatemala) y Gerardo Mosquera (Cuba), su obra, "La construcción de la ciudad de las Tablas", un acrílico sobre tela, de 100 x 120 centímetros, integro el grupo de diesiete, seleccionadas como finalistas. La obra, en sus propias palabras " homenaje a la propia pintura panameña, a través de tres nombres precisos: Roberto Lewis, Juan Manuel Cedeño y Carlos Francisco Changmarín" forman parte del ciclo "Vú Conrap" y de la serie "Tra- travel ll"
GABO Y LA POESIA
El siguiente poema, escrito por el Premio Nobel de Literatura 1982, fue publicado en "La República" (Lima, Perú) en donde se aclaraba: "Poema enviado por Gabriel García Márquez a sus amigos, luego de informarse de que su grave enfermedad ha recrudecido"
LA MARIONETA
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo
Y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso,
Pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas no por lo que valen
Si no por lo que significan.
Dormiría poco,
Soñaría más,
Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
Perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan
Y como disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
Dejando descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo
Y esperaría que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas
Un poema de Benedetti y una canción de Serrat
Sería la serenata que ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas para sentir el dolor de sus espinas
Y el encarnado beso de sus pétalos...
¡Dios mío si yo tuviera un trozo de vida
no dejaría pasar un solo instante sin decirle a la gente que quiero
que la quiero!
Convencería a cada mujer y hombre que son mis favoritos
Y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están
Al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen
Sin saber
Que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas
Pero dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez
Sino con el olvido.
¡Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
En la cima de la montaña
Sin saber
Que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño
Por primera vez el puño de su padre
Lo tiene atrapado para siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene el derecho
A mirar a otro hacia abajo
Cuando ha de ayudarle a levantarse.
¡Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes
pero finalmente de mucho no habrán de servir
porque cuando me guarden dentro de esa maleta
infelizmente me estaré muriendo!