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DIORAMA: La Pintura en Panamá vista por propios y por extraños


Una vez más ha sucedido lo que todos sabían que iba a suceder y una vez más todos permanecen en silencio y sin prestar atención, un tanto como el avestruz, la cabeza hundida en medio del no me importa y en la espera de que lo dicho pase para, entonces sí, erguir la cabeza y continuar como si nada hubiera pasado. Eso sí, en la espera de que llegue la siguiente versión del evento, dentro de dos años, para volver. ¿será la sexta la vencida, pensará cada participante?, a someter las obras a consideración de otros jueces quienes nos digan, nuevamente, que somos escasos en cuanto a méritos se refiere, que no sabemos lo que pasa en el Arte en el resto del mundo y que por ello insistimos en un Arte menor de escasos valía y que insistimos en mirar hacia adentro de nosotros mismos, como sociedad y como individuos, y no en mirar hacia fuera de nosotros mismos, como sociedad y como individuos, tal y como harían los artistas que se cuadran con el significado exacto del concepto globalización aplicado al Arte
Es decir hacer algo parecido o similar o calcado de lo que, de acuerdo a las "revistas especializadas", es lo que hacen los artistas en las grandes metrópolis. A lo sumo lo que en las grandes metrópolis esperan que hagan los artistas de polis pequeñas y subdesarrolladas , como las nuestras, en donde aún se reza a Jesucristo y en las cuales aún no aprendemos a hablar en inglés correctamente.
El dilema central está dado en la actitud asumida por los propios artistas del patio. No dijeron nadita de nada entonces (algunos aluden a que no les permitieron decirlo) ni dicen nada de nadita, ahora. No tanto para justificarse en lo que no necesita justificación, lo que ellos y ellas hacen dado que hacen lo que hacen y no lo que las revistas especializadas (sic) les indican que deben hacer. En nuestro medio ellos y ellas han retirado sus obras, casi con vergüenza y a escondidas y en medio del silencio cómplice de sus compañeros (as) y de quien organizó el evento.
El dilema no es que les hayan dicho lo que les han dicho. Quienes lo hicieron, invitados nuestros, tienen el derecho natural, y el deber por así calificarlo, de no ocultar lo que piensan y decírnoslo de la manera y forma que quieran dentro del período en el cual fueron invitados nuestros. Lo que no es aceptable es que quienes motivaron estas apreciaciones que competen, de una manera o de otra, a varios más, se hagan los indiferentes y no digan lo propio y en igualdad de sus derechos naturales de réplica. Quien guarda silencio, por vergüenza o por temor o por no quedar en evidencia, ¿porqué motivos sí habla o manifiesta lo que piensa al respecto en reuniones privadas y en encuentros casuales?
No se trataría de refutar, lo cual es a su ves subjetivo, sino de aclarar, lo que es necesario dado que los juicios y los comentarios iniciales se motivaron a partir de las obras participantes y éstos y éstas, sus creadores y como tales responsables, guardan silencio? Es decir que son causantes de "nuestra pobreza creativa" y "nuestra escasez imaginativa" y sin embargo se hacen los sordos y las sordas y el resto de la sociedad panameña es quien debe "afectarse" y deben salir a la palestra para aclarar las cosas para ahora y para la posterioridad?
¿Comparten ellos y ellas esos juicios y esas afirmaciones que se dijeron? El silencio de avestruz que han sostenido, a la fecha, pareciera indicar que sí. Y a partir de allí bien podrían extenderse otras interrogantes lógicas: si las personas que se dedican al Arte , la Pintura, no se muestran interesadas en discutir y analizar y valorar la situación del Arte, de la Pintura, en Panamá, entonces ¿a quién más podría y debería interesarle? De haberse dicho lo que se dijo en cualesquiera otro país de nuestra América, esto que pasó aquí, se habría armado un "sambapalo" o a lo sumo una polémica aclaratoria. Acá en Panamá, sin embargo, mucho ruido y pocas nueces, volvemos a la figura del avestruz, no ha pasado nada y se espera que pase el tiempo lo más rápido posible para que nos olvidemos de lo que ha pasado y sigamos como si nada.
Insistimos: no se trata de la razón o la sinrazón de lo dicho dado que los jurados tienen su razón. Afirmaron algo que podría agradar o no pero que es lo que piensan y tienen el derecho de decirlo. No se trata de develar un error. Esa es su verdad y estas líneas apuntarían hacia la actitud asumida por nuestros creadores y creadoras ante esas apreciaciones subjetivas, como resultaría ser toda opinión personal que se respete? ¿Estamos de acuerdo con ellas, es decir las compartimos? ¿Estamos en desacuerdo con ellas, es decir no las compartimos? El silencio sostenido, por parte de los y las interesados (as) deje entrever o bien que no les importa o bien que no le s interesa. Sin embargo, para quienes sometieron a concurso las obras que han motivados esas apreciaciones de las jurados es obligatoria una aclaración al respecto dado que las valoraciones de los jurados apunta hacia una realidad superior: son aseveraciones dadas por expertos quienes son o serían duchos en la materia y nos llevarí n a reflexiones posteriores: ¿ Tendría sentido continuar con un evento que pretende premiar la "calidad artística" en un medio en el cual no hay calidad calidad artística? De ser ciertas estas valoraciones habría que preguntarse si no sería mucho más coherente y productivo para nuestros artistas, que los patrocinadores paguen suscripciones en las revistas de Arte más actualizadas a todos los participantes y por extensión a quienes se dedican a la Pintura en Panamá? Incluso invertir el monto económico que demanda el evento para "sabáticas" y viajes de formación y de reconocimiento para que estos artistas conozcan qué es lo que deben entender e identificar como Arte y tratar de multiplicar en sus obras.
Entre bobos andaría el juego de la Pintura en nuestro medio si no le ponemos atención, como ha sucedido hasta ahora, y proseguimos como s el 200 hubiera saltado de mayo a julio y i no hubiera pasado lo que sucedió. Lo que nos esperaría en el futuro mediato de l evento, por lógica conclusión, es que dentro de dos años en la sexta convocatoria participen los mismos (as) y venga otro jurado made in EU a decirnos que somos, artísticamente hablando, no solamente subdesarrollados sino reiterativos y nada de imaginativos. Es decir que los patrocinadores vuelven a costear a otros especialistas para que vengan y en setenta y dos horas descubran y valoren lo que es la Pintura Actual en Panamá y sin la menor pizca de modestia, y de manera pública, entreguen un diagnóstico de cómo estamos y qué nos espera. Y ante tan apocalíptico panorama, válido como anotáramos dado que todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera, dónde y como quiera, los afectados (as) guarden silencio cómplice dado que esto se señal de autocrítica.


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43714
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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