A MANERA DE INTRODUCCION
A lo largo del pasado año y dentro del apartado solamente un grupo de 25 eventos fueron temas de nuestro análisis y nuestra valoración y varios de ellos dieron pie a críticas de Arte aparecidas en esta sección. Ellos fueron un mínimo aporte, significativo por demás, en torno al conjunto de eventos realizados en Panamá durante 2000. Como en botica: hubo de todo un poquito lo cual trajo como consecuencias que el lector o lectora interesado (a) seriamente en estas manifestaciones en nuestro medio hubo de andarse con pies de plomo para separar aquellos eventos a su juicio significativos, de aquellos eventos, también a su juicio carentes, o de poco valor. Mismos, sin embargo y de allí la confusión que experimentara el público, exaltados por medios y por comentaristas directa o indirectamente ligados a los artistas de marras y tozudamente comprometidos en irse más allá de donde les permitía la inteligencia, de un lado, y el sentido común, del otro. Como pocas veces, a lo largo de 2000, en cuanto a las Artes Plásticas y Visuales se refiere, hubo necesidad de leer "entre comillas" para detectar la manipulación y el engaño. Parafraseando un juicio, sobre el cual se insistió a lo largo del año si bien en otros contextos de nuestra cotidianidad ciudadana, una cosa fue el rejuego de opiniones que suscitaba el evento y otra, muy diferentes, el libertinaje de opiniones que motivara éste..
EN EL PRINCIPIO FUE LA PATRIA
El desprendimiento del lienzo de Roberto Lewis y colocado en el plafon del Teatro Nacional, fue la noticia del año. El accidente resultó tanto más lamentable dado que ésa era una realidad de esperar en cualesquier momento dada la falta de atención que se le daba. Es que la alegoría de Lewis y en torno a Apolo y a las musas del Arte y los artistas, realizada en París en 1904, había recibido su segunda y última revisión en 1974 -de acuerdo a Zita Lewis, la primera la cubrió personalmente su padre, treinta y año antes, en 1943. Resultó paradójico que precisamente la sección desprendida correspondiera a aquella con la mujer, personificación de la patria, y en medio de un amanecer y rodeada de pavos reales. Retomando a Oscar Wilde, la Vida no solamente imitó al Arte sino que el Arte pareció tomar venganza de la Vida.
VINO DE OCCIDENTE Y VINO DE ORIENTE
Dos extremos de la antípoda coincidieron en 2000 con aportes altamente valiosos. De un lado España, con dos eventos magnos y únicos, la colectiva del Grabado Español (1898 a 1998, dos fines de siglo) y la exposición de los "Caprichos" de Francisco de Goya y Luiciente. El primero, colaboración conjunta, entre otras varias dependencias, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Agencia Española de Cooperación Internacional, estuvo signado por acercar a nuestro público a la creación de cien artistas españoles de ambos fines de siglo e incluyendo en el intento a nuestro Julio Zachrisson mientras que el segundo reunió una parte significativa de los aguafuertes del genial aragonés y testimonio, a casi tres siglos de haberse realizado, de lo que el propio Goya y Lucientes mencionara como la imaginación mortificada por la invención que no tiene ensanche. Estas dos muestras únicas coincidieron en el Museo del Canal Interoceánico que despuntara este año como un sitio óptimo para exponer Arte. Por su parte a nombre de la República de China, la Fundación Cultural del Pacífico, nos permitió admirar, en el vestíbulo del Instituto Nacional de Cultura, sugestivas esculturas de madera de Kang Mu-hsing y en las cuales las figuraciones humanas se entrecruzan con formas naturales y a manera de un todo. El conjunto procedía de Costa Rica, en donde cubriera su segunda muestra en Costa Rica, misma que resultó ser su primera muestra en Panamá. Nacido en un pequeño poblado cercano al mar, Kang Mu-hsing y artesano de profesión, sorprendió a los presentes el día de la inauguración al tallar en un trozo de madera en las afueras de la institución y como demostración de su Arte, en el caso tradicional.