Variedades

DIORAMA: "Soberanía" en este Nueve de Enero


En el contexto de este 9 de enero de 2000 la significación de la colectiva del INAC es única. Los eventos competitivos realizados con anterioridad, bajo este mismo nombre, se realizaron en momentos históricos en los cuales nuestra soberanía no era total y absoluta en nuestro territorio. Sin embargo en esta ocasión, con la colectiva inaugurada en diciembre del siglo pasado, se da el caso que la soberanía territorial es absoluta de forma que el uso del término connota una significación nueva y en cierta forma sería ésta, la última y la primera vez en que lo utilicemos. Si se piensa con calma la contraposición no es tal. Hablar de "soberanía" en el 2000l o en el 2007 o en el 200l0 no conlleva la intensidad del término cuando lo utilizábamos en l999 o en l969 o en l979 o en l989. Otro es el marco referencial y otra, en cierta forma, es la lucha. Por esta razón, ésta colectiva del INAC en cierta forma utiliza por vez "primera" el término y también en cierta forma por vez "última".
Cesáreo Yonung, el curador de la muestra, ha realizado una labor meritoria y como toda obra realizada con amor, orientada hacia un beneficio no personal y sí colectivo. Observar esta muestra, aún dentro de sus limitaciones de espacio y de representatividad, nos aportaría como panameños (as) ese orgullo y esa estima de la cual como nacionales estaríamos tan necesitados. Eso que esta allí, en la galería del INAC y en el vestíbulo del edificio de la institución -dicho sea de paso una primera limitación- es algo que nos haría sentir parte de una historia, miembros de una colectividad humana que desde finales del siglo XlX y a lo largo del siglo XX.
Sin embargo no todos quienes debieron sentirse parte de la misma, lo hicieron. Por ello no es de sorprenderse, segunda limitación, que no aparezcan todos los creadores que eran de esperarse. Mucho más sorprendente si se confirma que varios (as) creadores (as) rehusaron formar parte de la colectiva. A la solicitud que le hicieran las autoridades del INAC dijeron que sí, como buen "paisano mío panameño", para luego hacerse los que no. Si usted revisa el catálogo de mano encontraría que faltan obras de creadores (as) allí mencionados. La razón es una: fueron quienes dijeron que sí para luego, como reza el merengue, decir que no. Imagino que si la colectiva organizada por el Departamento de Arte Visuales hubiese sido una cuyo destino era Europa o bien el sur de nuestra América, no hubieran encontrado sitio de estar para todos (as) los (as) interesados (as) y en este caso, como ya ha sucedido, quienes hubiesen ido hubiesen sido precisamente los y las ausentes de hoy.
Es de entender a estos seres humanos: muestran más interés por ser panameños y panameñas "fuera de Panamá" que dentro de Panamá. Y si a ello sumamos la vertiente de la globalización aplicada al Arte, entonces entenderíamos porqué razones y porqué motivos es más valioso para ellos y para ellas, ser nacionales de forma tan, pero tan sesgada. Como los que importan son quienes se suman a la vida y no quienes se restan, sigamos. Esta vez con los que están: cuyas obras, en gran parte pacientemente, rastreó Cesáreo Young. Hay un aspecto, tercera limitación, al cual habría que hacer referencia. Y al hacerlo enfatizar las deplorables condiciones en las cuales se encuentran las mismas.
Algunas forman parte de colecciones estatales -lo cual hace más notorio el abandono en que se encuentran. Otras han sido tan desatendidas por los "especialistas", que las han tratado que uno alcanza a imaginar que de manera conciente se contribuyó a su deterioro. La obra que se registra de Guillermo Trujillo esta para llorar sobre ella y la obra del maestro Alberto Dutary es una que nos llevaría a poner en tela de dudas su autenticidad. Esta última es, en particular, llamativa. Observada con detalle tal paraciera un collage pues la silueta de la mujer parece, literalmente, pegada sobre el resto del lienzo. Esta es una que, de acuerdo a los organizadores, fue tratada por un especialista en restauración. Y hay otros ejemplos que a mano y que en esta ocasión dejamos a un lado porque de lo contrario, otro sería el ánimo y el nombre de esta nota crítica. Como muestras un botón: investigar porqué razones la obra de Julio Augusto Zachisson, Premio "Soberanía", no aparece en el colectivo si bien es propiedad del INAC. La causal es tan pero tan desorbitada que merecería ser tema para un cuento de Conan Doyle y cuya incógnita de seguro ni Sherlock Holmes podría resolver.
Los trabajos de Juan Bautista Jeannine y los de Isaac Leonardo Benítez deparan uno de los momentos más memorables de la muestra. Son dos creadores quienes pocas veces han sido objetos de homenajes o bien de retrospectivas. De un lado, ello es justo consignarlo, por la dificultad de ubicar sus obras y del otro, lo cual es mucho más objetable por ser dos nombres ¡de los tantos! desconsiderados en vida y desconsiderados después de muertos. En "Soberanía" se incorporan trabajos suyos que realmente arrojan luces sobre esta desconsideración y que permiten ponerlos en la justa dimensión de estima que ambos se merecen. Igual con el trabajo de Justino Rodríguez, un oscuro nombre en la memoria de la generalidad de los panameños pero un artista cuya obra, amén de original en nuestro contexto, manifiesta una fuerza, como sus siluetas, si bien se quiere descomunal. O bien el trabajo de Beatriz Briceño, que a diestras y siniestras es mencionada y destacada por no pocos que nunca se han mostrado interesados en reunir sus trabajos en una mucha más que merecida retrospectiva. ¡Qué decir de Víctor M. Lewis, pionero de lo naive en Panamá.
Estos son algunos, de los tantos nombres, que hacen homenaje a nuestra nacionalidad en el contexto que dan ejemplo de lo que nuestros hombres y mujeres, han hecho y hacen -el artista en verdad siempre se conjuga en tiempo presente- y que por ello nos hacen entender que la "Cultura", así con letras capitales, siempre sigue sus rumbos: se hable o no ser hable de ella, se le destaque o no se le destaque, se le conozca o no se le conozca. Este elemento es que nos daría más aliento para señalar lo valioso de esta muestraa. Este elemento sobre el cual podríamos escribir mucho más es el mismo elemento que tendría que motivarnos, en el contexto de este 9 de enero, recordar estos nombres que a su manera y dentro de su estilo también pusieron la bandera de nuestro país en un sitio en el cual todos los demás miraríamos con orgullo la conquista de Flandes.


fecha edicion
old id
31285
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América