En un mundo globalizado cada día es más común percatarse de las similitudes entre pobladores de distintas culturas: compartimos sueños, deseos de bienestar, paz, justicia. El hambre, el dolor, las guerras, la violencia y las enfermedades también nos hermanan. Estos y otros elementos, unos más, otros menos, como claroscuros de la vida están presentes.
De esta manera, en diciembre, mes en que se apela a la sensibilidad humana de una manera especial y constante, al conmemorarse hoy el Día Internacional de los Discapacitados no está de más pensar en la fragilidad de la vida y acerca de quién es discapacitado/a.
Ciertamente, cuando se dice esta palabra por lo general viene a la mente la imagen de personas que tienen limitaciones físicas (ciegos, sordos, mudos, cojos...con los cuales la sociedad tiene pendiente muchas respuestas a demandas insatisfechas y bien conocidas). Y, entre estos discapacitados/as valga notarse que lo son producto de factores genéticos, accidentes, enfermedades invalidantes, la ola imperante de violencia, el estrés excesivo.
Pero, la palabra discapacidad encierra mucho más que minusvalidez. Están el ámbito mental, el emotivo... En fin, usted, yo, cualquiera, en cuestiones de segundos puede formar parte de este sector de la población.
Cada vez más son las personas que por consumo de drogas lícitas e ilícitas, por conductas violentas, por prácticas sexuales insanas... ven su salud deteriorada al punto de que pierden la independencia y energía de la que gozaban con anterioridad.
Es más, desde un enfoque más amplio, discapacitado es hasta quien es incapaz de exteriorizar sus emociones (los hombres) y quienes no las autocontrolan, ni el carácter, los seres incapaces de ser tolerantes, acertivos, empáticos. Es decir, los egoístas, petulantes, insensibles, narcisistas... En fin, de una manera u otra, en menor o mayor proporción, ¡discapacitados somos todos!
"Duplicaciones", como lo señala su creador, es una incursión en la parte más oscura del ser humano, porque son cuentos que tienen un substrato psicológico y psicoanalítico muy fuerte, pero que están resueltos dentro de los parámetros de la literatura fantástica. En esta obra su autor experimenta una manera de contar historias.
Esto permitió que una experta en literatura, como lo es la española Angela Romero Pérez, se interesara por esta obra hasta hacer un ensayo de unas 250 páginas, bajo la responsabilidad de la Editorial Universal Books, y que se convierte en el estudio más minucioso, extenso y esclarecedor que se ha publicado hasta la fecha sobre un libro específico de la literatura nacional.