El hombre del invierno del 2001 será "chic" y urbano y vestirá en tonos caqui, negros o grises, según una cuarentena de diseñadores que acaban de presentar en París sus colecciones con el denominador común de declarar la guerra a la corbata.
Con trajes de chaqueta, sin corbata y levitas, pero sobre camisetas de cuello a la caja, el hombre moderno afrontará los rigores del próximo invierno enfundado en prendas rectilíneas y marcadas por la tónica del confort.
"Chic", confortable y urbana son los tres adjetivos que mejor definen la moda de hombre para el próximo invierno, que durante toda la semana ha sido expuesta en el escaparate de París.
Bajo las tijeras de su nuevo creador, el danés Roy Krejberg, los hombres de Kenzo mantienen un estilo estricto y clásico, al tiempo que se refina la silueta con cortes alargados y pegados al cuerpo para resaltar el movimiento.
Entre tribal y funcional, Kroiberg sigue fiel a los grandes principios del diseñador japonés quien durante todos los años que estuvo en activo se distinguió por su maestría en hacer cohabitar los extremos.
Los materiales van desde los tejidos nobles a las fibras de nueva generación, aunque la lana y el cachemir vienen con fuerza para colarse en los armarios masculinos.
El punto se convierte así en pieza clave del guardarropa del hombre moderno. Un hombre para el que Tierry Mugler propone materiales ya ampliamente experimentados en sus colecciones femeninas: cachemir, loden, jerséis merinos y punto de fantasía de calidad excepcional.Sin olvidar sus emblemáticos cueros, que en esta colección adquieren la suavidad de la piel de un bebé.
El cuero es también la arcilla con la que el estadounidense Marc Jacobs envuelve los cuerpos de los varones para la colección de la casa Louis Vuitton.Camisas, pantalones e incluso camisetas en elaboradísimos cueros que cubre con chaquetas de lana.
El diseñador Hedi Slimane, de la casa Yves Saint-Laurent, dedica la colección masculina para el próximo invierno al gran modisto que da nombre a la firma.
Sus hombres casi exclusivamente vestidos de negro (el color fetiche de Saint-Laurent) tienen un aire frágil dentro de pantalones estrechos, abrigos de visón y túnicas de muselina bordada.
El italiano Franchesco Amalto, que parece el único en primar la imagen del hombre musculoso y forzudo, sacó a la pasarela un plantel de modelos de todas las razas embutidos en trajes de cortes impecables.
El hombre actual, incondicional del confort, se encontrará muy cómodo dentro de chaquetas, pantalones y abrigos -en los que desaparecen los botones para dar paso a corchetes-, polleras y fieltros.
El confort está también presente en las prendas ligeras y revolucionarias tratadas para mantener el calor corporal, anti-inflamables, impermeables, reversibles y multi-funcionales.
El bienestar también ha inspirado a los modistos para diseñar prendas casi ergonómicas.Tierry Mugler propone chaquetas con las mangas adaptadas a la forma natural de los brazos y Paco Rabanne da a sus piezas la impresión de haber sido usadas y de guardar las formas del ser humano.
Urbano es, por último, el adjetivo clave y políticamente correcto para estar en la onda el próximo invierno.
Un adjetivo que define al hombre que ha pasado la treintena y que, sin copiar el estilo de los adolescentes, quiere que lo práctico siga siendo su tarjeta de presentación.
Adoptan pantalones anchos, parkas repletas de bolsillos y jerséis con capuchas con unos cortes impolutos y unos tejidos de ensueño.
Quizá el que más se sale por la tangente es Daniel Faret, quien se inspira en los ricos alumnos de los exclusivos colegios británicos para dotar a su colección de un cierto lujo decadente.
Y por la noche, aquí también coinciden la mayoría de los creadores: el hombre efebo y con imagen desvalida adquiere un aire sexy con camisetas más que entalladas casi fundidas con el cuerpo.
El color, rosa, violeta, cobre, rojo y naranja, se cuela tímidamente con fugaces pinceladas aquí y allá, así como los cuadros y las rayas.