Sin embargo, no se puede hablar de este diagnóstico hasta que el niño o niña tiene entre los cinco y ocho años, asegura la doctora Noris Moreno de Flagges, neuro pediatra del Hospital del Niño.
"Los padres se pueden dar cuenta que su hijo o hija presenta esta dificultad, cuando inicia el aprendizaje de leer o escribir", afirma.
A menudo, los niños disléxicos suelen tener problemas académicos derivados de la dificultad para el aprendizaje. Son niños inteligentes, pero necesitan que se les enseñe de un modo diferente al tradicional.
La especialista en dificultad de aprendizaje del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) y psicopedagoga Lizzette de Medina, prefiere no utilizar la palabra dislexia para no encasillar al niño. En su lugar se inclina por determinar la raíz del problema, evaluando en forma detallada y dando alternativas tanto al docente como al padre de familia, a fin de disminuir o eliminar la dificultad.
"La dislexia puede estar determinada por múltiples factores", dijo. "Las dificultades de la lectura en los niños se pueden originar por un déficit en el procesamiento sensoperceptivo motriz; es por ello que los problemas para aprender a leer están causados, entre otras razones, por una dificultad para adquirir y almacenar en el cerebro el recuerdo en su memoria: visual, auditiva, motora y vasomotora".
Un niño disléxico presenta una serie de dificultades en el reconocimiento de las palabras. Ejemplos de ellos son: omisión, confusión o inversión de algunos fonemas como la "d" por la "b" o la "p" por la "q".
Advierte la psicopedagoga que cuando el caso no es detectado a tiempo en el nivel de primaria, las dificultades y el sobreesfuerzo en la secundaria son mayores.
En otras situaciones puede ocurrir lo contrario, y en lugar de realizar un sobreesfuerzo, no prestan atención porque han perdido la motivación al no poder aprender al mismo ritmo que el resto del grupo.
"Tras los estudios de mapas genéticos se ha podido explicar las tendencias genéticas de las enfermedades y la dislexia es una de ellas, señala Moreno de Flagges.
También indicó que la dislexia se puede presentar por causas diferentes a la genética.
"Un niño puede sufrir de dislexia por traumatismo craneoencefálico", dijo.
La dislexia y el déficit atencional no son iguales. Los niños disléxicos pueden presentar déficit atencional en cierto grado y viceversa, manifestó Moreno de Flagges.
"Un niño disléxico no reconoce cuando ha escrito mal una palabra, sin embargo, un niño con déficit atencional sí".
Señala la neuro pediatra que un niño que padece de "déficit de atención" no está propenso al fracaso.
Por el contrario, puede ser el mejor del salón. Realizan su trabajo y sienten la necesidad de entretenerse en otra cosa, por lo que en ocasiones interrumpen en clases. Un niño con dislexia, su problema básico es de lecto-escritura, por lo que pueden ser muy buenos en exámenes orales, aseguró.
Moreno de Flagges aseveró, que en su consulta se realizan terapias senso perceptuales, que estimulan los sentidos. Así como también la coordinación motora, sicomotora (capacidad de crear, imágenes, repetirlas, unir puntos) entre otras. Con estas terapias el niño disléxico puede mejorar y superar el problema de lectura y escritura.
Si el niño tiene un coeficiente intelectual normal (igual o superior a 85).
Si el paciente presenta defectos de visión y audición. Si hay discapacidad neurológica o física grave.
La psicopedagoga Medina es una convencida de que un cambio en la metodología de la enseñanza puede ayudar al niño con dificultades de aprendizaje.
Por ello, ha implementado en varias escuelas oficiales el Programa de Desarrollo de Habilidades Cognitivas (Prodhac); el mismo tiene como finalidad sustentar las áreas sensoperceptivas motrices.
Desarrollando a su vez en el niño el conocimiento de sus posibilidades (metacognición), reemplazando un estilo de aprendizaje impulsivo por uno reflexivo (autorregulando su acción), eleva su autoestima y por ende tiene mayor seguridad en lo que ejecuta.
El Prodhac tiene tres niveles de enseñanza: Una prueba denominada Prudiles (diagnóstico de lectura y escritura); una estrategia de aprendizaje (Garcn), que es guardar, almacenar y recuperar cuando lo necesita; y la estrategia metodológica que incluye el Escal, que es una prueba de esfuerzo por darle respuesta a la diversidad.