Después de Estados Unidos, Francia y Japón, Mickey Mouse se dispone a conquistar China inaugurando el próximo lunes en Hong Kong un quinto Disneylandia, más pequeño, pero que abre un puente a las ambiciones de la sociedad estadounidense en el país más poblado del mundo.
En la más pura tradición Disney, el último "Mundo mágico" será inaugurado después de tres días de festividades con fuegos artificiales, espectáculos al estilo norteamericano y la presencia de celebridades cuyo nombre todavía no se puede revelar.
Se trata de un gran acontecimiento para la antigua colonia británica, que quiere salir de su imagen estereotipada de "capital de las compras" para atraer a más turistas, pero también para China, ansiosa de abrirse al mundo. En comparación con los otro cuatro parques, el de Hong Kong es mucho más pequeño, ya que apenas cubre 126 hectáreas, frente a las 1.950 de Francia y o las más de 11.000 de Florida.
Aunque la estética del Disneylandia hongkonés es típicamente estadounidense, ha adoptado las inevitables características chinas: la fuente central para drenar "la energía vital", la sopa con fideos y los cuartos de baño "turcos".
En comparación con los cuatro parques, el de Hong Kong es mucho más pequeño, ya que apenas cubre 126 hectáreas, frente a las 1.950 de Francia y o las más de 11.000 de Florida. La estética es típicamente americana.