- “Es una colección de escenas breves, cada cual más divertida y disparatada, en las que se caricaturizan las relaciones humanas”.
El elenco
- Andrés Morales es actor, modelo, presentador, locutor, licenciado en turismo. Es políglota (español, inglés, francés y portugués). Ha actuado en musicales como “Charlie y la fábrica de chocolates”, “Cenicienta”, “Tarzán” y “La jaula de las locas”. Es parte del elenco de la serie “Los Brownies”, de Telemetro.
- Augusto Posso empezó en el tablado con “Hasta que el dinero nos separe”, hace 18 años, igual que la cantidad de obras en las que ha actuado, entre las que están “Los tres mosqueteros”, “Un cuento de Navidad”, “Más rebelde que novicia II”, “Papá, la cigüeña no existe”, “Pulgarcito”, “La Bella durmiente” y “Luces, cámara y acción”. Actualmente interpreta al personaje “Chana” del ‘morning show’ Buenos días y es parte del programa de humor “La Cáscara”.
- Hugo Víctor Gutiérrez egresó en 2003 de los cursos de Áurea Horta, y en 2004 de los de Daniel Gómez Nates, ambos en el Teatro ABA. Ha actuado en más de 10 montajes. En TV es parte del elenco de “Los Brownies”, en Telemetro.
Montajes
- 6 presentará en su temporada de 2014 el teatro La Estación, en Vía España, el cual abrió sus puertas en 2014 como una nueva sala para ayudar a satisfacer la gran demanda del público amante de este arte.
- 5 mujeres con el mismo vestido’ es el título de la próxima puesta en escena, programada para junio y julio; seguida de “Sonya and Vanya and Masha and Spike”, que estará en cartelera en agosto-septiembre”; mientras que en octubre y noviembre la propuesta será “¡Dios mío!”.
“La sátira, el cinismo y la ironía se mezclan con la ternura y actúan como cargas de profundidad en un texto que usa del absurdo, y a veces del surrealismo, para contar historias de hoy en clave de humor”, afirman los productores.
En “Entiéndeme tú a mí”, los actores van llevando al público a través de la trama a revisar patrones de conducta que van en detrimento de la calidad de vida. Precisamente, porque forman parte de la rutina, de tanto repetir esas conductas, sin percatarnos del impacto, causan tanto daño.

Nos referimos al machismo, egoísmo, discriminación, negligencia e insensibilidad por quienes tienen capacidades especiales, en un mundo heterogéneo en donde es imperante tender puentes.
Agustín Goncalves, Stella Lauri, Enithzabel Castrellón, Isabel Burgos, Ricardo Dormoi y Thirza Guerrero, como paladines de la justicia en esta producción, enarbolan la bandera blanca para instarnos a hacer una tregua, reflexionar y ponernos en el lugar del otro para comprenderlo, antes de exigirle o esperar que nos comprenda.

Es que ¿cuándo vamos a entender que el mundo no debería ser una especie de campo de batalla? Que no es asunto de ganar o perder. Que todos nos necesitamos. Somos interdependientes, aunque anhelamos la independencia y tantas veces pregonamos que la hemos obtenido.
¿Cuándo comprenderemos que en algunos aspectos somos disímiles, pero en el fondo todos tenemos necesidades en común?

Sí, de eso se trata, de crear conciencia respecto a que todos los seres humanos buscamos ser aceptados, ser amados, ser respetados, crecer, gozar de libertad para ser lo que decidamos ser, para alcanzar la autorrealización personal.
Augusto Posso, con 18 años de experiencia y con numerosas comedias en su hoja de vida, encontró en Andrés alguien con madera para seguirle el juego, con todo y que antes Morales solamente había actuado en musicales. Con sus risas y aplausos, el público parece decirle: ¡bienvenido al mundo de la comedia!
Trata como te gustaría ser tratado
Primero yo, no cabe, si lo que se quiere es tener la fiesta en paz. Eso lo aprendió a las malas el personaje -un hombre con mentalidad machista, el cual es interpretado por Augusto Posso.
Es que Lucía (papel que hace Andrés Morales) se rebeló. Ella se sentía apocada, asfixiada, avasallada por su esposo, quien la trataba unas veces como un objeto de su propiedad y otras, como un ser no pensante, quizás un adorno, alguien que solo debería obedecerlo sin refutar.
Él no entendía lo que ella pretendía. Las cosas no podían, no debían cambiar. Era la tradición. Por generaciones. El hombre lleva los pantalones en la casa, en la relación en pareja, y la mujer es sumisa. Su abuelo había tratado a su abuela, y su padre a su madre tal como él trataba ahora a Lucía.
¿Desde cuándo una mujer piensa y se quiere igualar al hombre? ¡Qué insensatez! Eso parecía ser lo que pasaba por la mente del perplejo hombre que de pronto se sentía empequeñecido, apocado, incapaz de discernir lo que sucedía, del porqué de esa metamorfosis en su antes tierna mujercita, que de pronto le parecía casi un macho.
Tuvo que ceder terreno, escuchar las razones de Lucía, tratar de meterse en la piel de su mujer y así entender que no tiene por qué seguir siendo así de desequilibrada la relación, que mejor es buscar un punto medio, hacer cambios. Con toques de humor negro, Lucía lo ubicó en el siglo XXI.