Aparte de poseer una prodigiosa voz y un físico espectacular, la cantante Beyoncé, ahora ha desarrollado el don de la ubicuidad y ha logrado estar en dos sitios al mismo tiempo: en un museo vienés y paseando por la calles de la ciudad.
Y es que gracias a la ayuda de una doble la intérprete de "Rhythm and Blues" logró cumplir con dos compromisos, al mandar a la chica a visitar el prestigioso museo Albertina mientras ella se dedicaba a otros menesteres.
Los medios austríacos informaron que todo fue tan perfecto que nadie en el museo se dio cuenta. La "cantante" fue recibida con todos los honores y conducida en una vista privada a través de la pinacoteca por el propio director de la institución.
“Creemos que es una desfachatez”, relató a la agencia APA la portavoz del museo, Verena Dahlitz.
“Ya ayer tuvimos una leve duda, pero no estábamos seguros”, comentó la portavoz sobre la aparición de la doble. “Por la cara, podría haber sido ella”.
Pero no sólo el prestigioso museo fue víctima de la burla. Tras la vista al Albertina, la cantante -que no lo era- se paseó por unas cercanas, y selectas galerías comerciales donde un grupo de adolescentes corrió a congregarse alrededor de la que creyeron era Beyoncé.
Mientras su doble daba el pego mirando cuadros, la auténtica cantante dio un paseo por una zona de compras y se dejó fotografiar e incluso firmó autógrafos.
En el museo aún no se explican el desplante de la cantante, que dio un exitoso recital en Viena.
Acostumbrados a recibir a otras estrellas, como Brad Pitt y Nicolas Cage, los responsables del museo anunciaron que pedirán explicaciones al representante de la cantante.
Por otra parte, Beyoncé declaró recientemente que no está preparada para ser madre, y que prefiere concentrarse en su carrera musical. Por el momento la intérprete de 27 años prefiere disfrutar su instinto materno con su sobrino de cuatro años, hijo de su hermana Solange.