El fantasma de Rafael Leónidas Trujillo, el dictador asesinado hace 40 años, no se resigna a dejar vivir tranquilos a los dominicanos. O por lo menos hay quienes periódicamente se encargan de despertarlo.
Esta vez le tocó al escritor peruano Mario Vargas Llosa resucitar un pasado del que aún quedan notables vestigios en la República Dominicana, país que Trujillo gobernó con mano férrea de 1930 a 1961.
"La fiesta del chivo", la novela más reciente de Vargas Llosa, que tiene como tema la dictadura trujillista, causa en estos días revuelo y controversia entre los políticos e intelectuales del país, y ha suscitado intensas críticas por parte de algunos de sus más notables representantes.
Una de ellas es la del historiador Ramón A.Font Bernard, quien acusó al escritor de "agraviar", en su novela a varas personalidades dominicanas.
Font Bernard, director del Archivo General de República Dominicana, vaticinó que el libro va a crear muchos problemas "porque hace referencias personales de situaciones que todavía están por comprobarse".
"Me parece que hubo gente que influyó mucho en la temática", dijo Bernard al participar en un programa televisivo de la estatal Radio Televisión Dominicana.
Uno de los pasajes más comentados en los círculos literarios dominicanos es el que relata casos de padres que entregaban sus hijas al gobernante a cambio de ascensos, cargos públicos y otros favores.
El libro afirma que uno de los hijos del tirano, Ramfis Trujillo, sedujo -- y luego entregó a varios amigos -- a una colegiala de la época, a quien buscó en un prestigioso centro educativo de Santo Domingo.
Euclides Gutiérrez Félix, hijo de un militar que fue colaborador cercano de Trujillo, se sumó a los críticos y desmintió que las mujeres dominicanas de esos tiempos vieran como un honor el hecho de poder tener relaciones sexuales con el tirano o entregarle sus hijas con igual fin, como insinúa Vargas Llosa en uno de los capítulos.
Parientes cercanos del general Antonio de la Maza, señalado como cabecilla del grupo que mató a Trujillo, también han expresado su desacuerdo con el contenido.
Ante la controversia, en círculos intelectuales circuló la versión de que Vargas Llosa había desistido de venir a Santo Domingo a fin de evitar agresiones físicas de algunas personas que se sienten ofendidas por el libro.
De acuerdo con informes publicados por el periódico El Nacional, "adinerados del país pagarían para darle (golpes) de forma que no pudiera volver a escribir jamás".
La presunta paliza se produciría durante una de las apariciones públicas del autor cuando asistiese a la presentación de su novela, impresa aquí por Editora Taller.
Sin embargo, Lourdes Camilo de Cuello, propietaria de Editora Taller, aseguró hoy a la