Casi todos son sospechosos.
Mientras pasan, uno a uno, los interrogatorios en la estación de policía, por la mente de cada uno de los personajes de la obra de teatro "Los albañiles" desfilan vivencias que pueden dar una pista.

Algunas las callan, se las reservan para sí. Otras, sencillamente van desenpolvándose en la trama de la pieza teatral que dirigió Noel Pinzón.
Esta producción del Instituto Panameño de Estudios Laborales, IPEL, fue vista por miles de ojos (de niños de meses hasta adultos octogenarios y nonagenarios) de un público que siguió paso a paso tan enmarañado caso, donde, a final de cuentas se podría señalar con más de un dedo acusador a quienes pudieran haber sido los culpables del asesinato. Ciertamente eso fue lo que dedujo la policía.

Aunque fuerte, por el lenguaje propio de los trabajadores de la construcción, más fuerte aún fueron los mensajes que traía en la alforja esta obra de artes escénicas cuyo productor fue Martín Porto.
Los albañiles son los protagonistas centrales; gente de estratos bajos, que trabaja sin estímulo en una construcción, que pasa el día a día matando el tiempo y tratando de “hacer de tripas corazón”, porque no sólo la vida está dura, sino que también más difícil se la ponen los patrones que se olvidan de que los trabajadores no son máquinas, son seres humanos con necesidades y sueños.

¿Quien mató a Don Jesús? ¿Sería Isidro? Porque Don Jesús abusó de él y de su novia, Isabel.
O, ¿fue, tal vez, Patotas? Ese, que no se dejaba de nadie y era un poco hosco y refunfunón.

Quién sabe si fue Chapo, el que se rebuscaba revendiendo materiales de construcción que algunos de los peones sustraían a escondidas, lo que elevaba los costos de la construcción de manera impresionante, al punto de que el patrono y su hijo ingeniero no se explicaban.
Sí, pudo haber sido Chapo, porque la mujer de Don Jesús, Josefina, se negó a andar con él.

En la obra, siguen barajándose suposiciones, para ver si encajan.
¿Encajarán? Todos le sacan el cuerpo.
Un cuerpo de actores y actrices del Teatro de los Trabajadores, TETRAB, fue el responsable de protagonizar esta obra del dramaturgo mexicano Vicente Leñero.
Durante dos horas y media centenares de asistentes al Teatro Nacional (que se llenó), la noche del lunes 12 de septiembre apreciaron su talento en el estreno de este montaje con el cual este grupo teatral del IPEL por vez primera pisó el escenario del centenario monumento histórico, Patrimonio de la Humanidad, que adornan las pinturas de Roberto Lewis, en el Casco Antiguo.
Impresionó. Especialmente la calidad de la actuación y el manejo del espacio y las luces (también algunos objetos como tanques que volteaban los trabajadores para sentarse sobre ellos a la hora de la merienda) con los que se jugó para hacer que un sólo escenario fuera muchos.
Los cambios de escena se hacían con juegos de luces y “saliéndose” el protagonista de la luz para entrar seguido por la luz en otra parte del escenario donde era la escena siguiente. También los personajes solían quedar como estatuas en la semipenumbra, mientras no les tocaba su turno de actuar o al concluir una escena, mientras la luz se trasladaba a otra parte del escenario para enfocar a uno o más protagonistas, los de la escena anterior, iban desapareciendo como en cámara lenta como si se diluyeran.
MÁS INFORMACIÓN: Elenco: Benjamín Ávila, Noel Pinzón, Benjamín Guerra, Kendal Mckella, Orlando Osorio, Eduardo Carrillo (Bayron), Ernesto Maures, Antonio González, Aurora Thominson, Evelyn Madrigal, Ernesto Ardines, Ángel Sosa, Ariel Murillo, Jonathan González, Alexis Ortega y Edgardo Evers.La próxima producción del IPEL, protagonizada por el TETRAB que irá a escena será "Espejos de amor", cuyo tema es el cáncer. Se presentará en el Teatro Nacional, el 5 de octubre.