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Doña Carmen Cajar de Gamboa cumplió 99 años: Como reina en un vergel


Dicen que de la buena semilla salen buenos frutos. El que siembra amor, cosecha amor.
Desde las cinco de la tarde del 5 de octubre familiares y amigos de Doña Carmen Cajar de Gamboa fueron llegando al hogar de esta dulce dama que celebraba sus 99 años de vida. Entre los primeros estuvo su tataranieto Alvaro, (uno de los 25 que tiene) de cuatro años de edad. Nos unimos a la dicha de familiares y amigos que celebran tan especial acontecimiento.
Por la edad la memoria, la vista y el oído no le responden como otrora, en que "se caracterizaba por una gran energía", según dijo Monseñor Laureano Crestar Durán, quien fue a darle la bendición.
La Sra. Carmen, sentada en su mecedora, esperaba su descendencia que le venía a mostrar su amor. Y es que, como comentó una de sus hijas: "Si hay algo que mamá siempre tiene bien claro es la fecha de su cumpleaños". Suponemos que es porque como toda madre desea tener cerca de su prole y esta es una de esas ocasiones especiales en que la gran familia se reúne.
PROLIFICA MATRONA
Nació en Panamá. Tuvo 9 hijos (seis mujeres y 3 hijos), 26 nietos, 47 biznietos y 25 tataranietos. En total, Doña Carmen Cajar de Gamboa tiene 106 descendientes.
Su esposo se llamaba Ramón Gamboa Laffaurie. Tuvieron seis hijas y tres hijos: : Carmen Gamboa de Weeden, Raquel de Carles, María Esther de Avila, Evelia de Muñoz, Mercedes Gamboa, Sara de Luzcando (q.e.p.d.), Aristides Gamboa (q.e.p.d.), Carlos Enrique Gamboa.
El doctor Viterbo Osorio, quien la atiende "dice que está en perfectas condiciones. Lo único es que está viejita", informó su hija Mercedes. A esto otra, ante nuestra pregunta: "¿Cómo es su alimentación?", exclamó: ¡Qué apetito tiene. Qué es lo que no come!. Acto seguido, comenzaron a mencionar el menú de Doña Carmen, quien a sus 99 años todavía se toma diariamente diariamente una copita de vino tinto y dos deditos de ponche.
SU AGENDA DIARIA
Un día en la vida de la Sra. Carmen Cajar de Gamboa, empieza a las 9:00 a.m. y termina a las 8:30 en que se va a la cama.
"Se baña, toma su desayuno, vitaminas y jugo de pera, cereal, guineo majado y café con leche condensada. Le gusta que le pongan bastante leche. A las once, un cerelac o atolito o un vasito de frescavena. Se le varía para que no se aburra de lo mismo. A las 12:15 almuerza: puré de otoe, ñame o zapallo y vegetales con pollo licuado. De 2:00 p.m. a 4:00 p.m. se acuesta. A las 4:00 p.m. se para y se come un yogurt.
A las 5:15 p.m. cena una sopa de vegetales cocidos y licuados con carne y se toma una copita de vino tinto con agua. Y de postre toma gelatina o flan. Como a las 7:30 p.m. se toma dos deditos de ponche de leche. A las 8:00 p.m. se acuesta a dormir".
Además, añaden, "todos los jueves damas del Santuario Nacional le vienen a dar la comunión".
BUEN CARACTER
Bien lo dicen quienes abogan por el positivismo en la vida como fórmula para el bienestar y longevidad. Doña Carmen se ha caracterizado por gozar de un agradable carácter que le granjeó el cariño de los suyos y otros. "Es una belleza de mujer. Nunca la vi brava", se nos dijo. Otra de las interlocutoras en este encuentro familiar intergeneracional agregó que: "solía disfrutar de la naturaleza. Mamá bailaba el tambor precioso y le encantaba ponerse las polleras. Era muy presumida. A veces cantaba".
También en la tertulia su hija Carmen de Weeden dijo que a la cumpleañera "le gustaba mucho ir a El Valle y traer todos los ahijados habidos y por haber. Le gustaba mucho relatar cuentos. Ella los adornaba. En una hamaca se sentaba y todo el mundo alrededor".
Monseñor Crestar Durán nos comentó que Doña Carmen de Gamboa a la que conoce hace mucho, era fanática de España y por eso es que yo le llamaba Carmen Sevilla". Otra característica de Doña Carmen que resaltó Monseñor Crestar Durán es que "se admiraba de las cosas".
UNA TARDE ESPECIAL
La del martes 5 de octubre de 1999 no fue una tarde cualquiera. No tanta gente llega a tan avanzada edad como 99 años en Panamá. Sólo una minoría afortunada, de la que forma parte Doña Carmen Cajar de Gamboa.
Esa tarde, en su hogar era constante la llegada de familiares y amigos al portal, sala y comedor donde un enorme dulce con un letrero que decía: "Feliz 99 cumpleaños, mamá"-esperaba por los comensales.
Martín Levy, de


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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