Los médicos coinciden en que llevar un estilo de vida con buena comida y la práctica constante de una rutina de ejercicios aminora los riesgos de padecer enfermedades, porque le permitirá mantener el peso adecuado, eliminar toxinas, quemar calorías sobrantes y definir su masa muscular naturalmente.
Si usted hace ejercicios o quiere empezar a hacerlo, recuerde que la principal causa debe ser por salud. Luego tome muy en cuenta las condiciones para practicar, la ropa a utilizar y los ejercicios que más le convienen, según lo que quiera lograr.
La disyuntiva al querer hacer ejercicios es qué es lo más conveniente, hacerlo en casa o en gimnasio, ya que ambos lugares presentan ventajas y desventajas.
En casa o al aire libre, la ventaja es que dispone del horario que le permitan sus muchas ocupaciones, se ahorrará pagar mensualidades en el gimnasio y puede utilizar la ropa sin temor a miradas de aprobación o no.
Mientras que, el gimnasio representa seguridad, al compararlo con la calle o un parque y también en lo referente a las lesiones, ya existe vigilancia de los instructores o entrenadores, para decirle qué o no hacer y cómo hacerlo.
Además, asistir al gimnasio será como una obligación, porque no querrá perder su dinero, ni su tiempo, así que hará todo lo que le ordenen al pie de la letra.
Mientras realiza su rutina de ejercicios mida su fuerza, hidrátese y cuide su piel.
Los entrenadores y especialistas en nutrición, recomiendan beber ocho onzas de agua una media hora antes de iniciar, sorbos pequeños cada 15 minutos durante la rutina y otras ocho onzas al terminar, para evitar la deshidratación que sobreviene al sudar.
No obstante, las anteriores recomendaciones dependen de lo que haga, ya que por ejemplo, en un fuerte entrenamiento de karate u otra disciplina de artes marciales, ingerir agua durante el entrenamiento puede producir reflujo estomacal.
Por otro lado, la eliminación de toxinas en el sudor puede afectar su piel, por lo que es conveniente llevar una tolla para secarse y limpiar lo más posible la dermis.
También es importante que use ropa cómoda, no muy apretada y de textura que aisle un poco el sudor de su cuerpo
De acuerdo con la Dra. Enitza D. George, especialista en programas de acondicionamiento físico, "es mejor hacer algo de ejercicios que nada", lo cual deja un marco abierto para el tiempo del cual disponga, su condición física y estado de ánimo.
Por ejemplo, si tienen síntomas de resfriado u otra enfermedad, el esfuerzo normal de los ejercicios no empeorará ni extenderá sus dolencias, asegura el Dr. Lewis Maharam. Presidente en Nueva York del Colegio Norteamericano de Medicina Deportiva.
Así las cosas, no hay razones médicas que le impidan ir al gimnasio o ejercitarse en casa; aunque si la respiración intensa que producen los cardiovasculares afecta su respiración, entonces ese día sería mejor hacer pesas.
Si has pasado por un período de diarreas que deja cierto grado de deshidratación, cambia los aeróbicos por pesas o técnicas de yoga, beba mucho agua y pare si empieza a sudar.
No obstante, si padece de fiebre, con 38° C (1000,5° F) o mayor, el ejercicio podría subirla, y esto es contraproducente, porque necesitarás de toda tu energía para reponerte.