La apnea del sueño, la interrupción completa del flujo nasobucal, una forma exagerada de roncar, es una condición que abunda en Panamá en grandes y chicos, pero, principalmente en personas obesas y como no suelen descansar porque su patrón de sueño está alterado, bien puede incidir en su productividad escolar o laboral, así como en su estado de ánimo.
Así lo explicó el otorrinolaringólogo Rolando Muñoz, quien dijo que entre las causas del síndrome están desvíos de la nariz o del tabique nasal y pólipos (crecimientos como uvas) nasales.
La cantidad de veces que se interrumpe la respiración de alguien que sufre apena del sueño varía según cuán severa sea. Así vemos que mientras en unos hay 10, 15 , 20 o hasta 30 interrupciones por hora de sueño, lo cual se considera moderado, otros dejan de respirar 100 o más veces por noche.
También es un problema serio si los episodios obstructivos duran más de 10 segundos.
El Dr. Muñoz, agregó que esa disminución en la capacidad respiratoria puede ocasionar falta de oxígeno en el cerebro, los pulmones y el corazón.
El tratamiento para esta patología, explicó, comienza con una evaluación general del caso por un otorrinolaringólogo, quien determina en base al lugar de la obstrucción qué es lo más apropiado. Si es significativa la obstrucción y lo considera necesario, el tratamiento siguiente sería realizar una operación llamada uvulopalatoplastia (UPPP), para corregir el tabique nasal y eliminar o reducir los ronquidos.
También es importante que use ropa cómoda, no muy apretada y de textura que aisle un poco el sudor de su cuerpo
De acuerdo con la Dra. Enitza D. George, especialista en programas de acondicionamiento físico, "es mejor hacer algo de ejercicios que nada", lo cual deja un marco abierto para el tiempo del cual disponga, su condición física y estado de ánimo.
Por ejemplo, si tienen síntomas de resfriado u otra enfermedad, el esfuerzo normal de los ejercicios no empeorará ni extenderá sus dolencias, asegura el Dr. Lewis Maharam. Presidente en Nueva York del Colegio Norteamericano de Medicina Deportiva.
Así las cosas, no hay razones médicas que le impidan ir al gimnasio o ejercitarse en casa; aunque si la respiración intensa que producen los cardiovasculares afecta su respiración, entonces ese día sería mejor hacer pesas.
Si has pasado por un período de diarreas que deja cierto grado de deshidratación, cambia los aeróbicos por pesas o técnicas de yoga, beba mucho agua y pare si empieza a sudar.
No obstante, si padece de fiebre, con 38° C (1000,5° F) o mayor, el ejercicio podría subirla, y esto es contraproducente, porque necesitarás de toda tu energía para reponerte.