Variedades

Dos actores se lucen en escena


Cuando se asiste a una obra de teatro y el trabajo que es observa en el escenario te transporta por unos momentos a otro mundo, te hace analizar y pensar en las situaciones que tus ojos y oídos captan; pero sobre todo te maravillas por el excelente desempeño que ejecutan los actores ... entonces y sólo entonces podrás decir: algo fantástico sucede.
Creo que eso es precisamente lo que experimenta todo aquel que haya tenido la oportunidad de ir a ver la obra "El Búho y La Gatita", que se presenta hasta hoy en la sala del Teatro en Círculo, bajo la dirección de Edwin Cedeño y la producción de Hannia Woodman.
Es un montaje que combina toda una serie de elementos, que lo hacen ser diferente a esos que constantemente se ofrecen en los teatros locales.
Primeramente por la acertada elección de un guión, que está lleno de mucho candor y humanidad, al retratar la vida de dos personajes incongruentes en sus maneras de ser, pero al mismo tiempo compatibles en sentimientos.
Es la historia de una prostituta que irrumpe en el apartamento de un escritor. Ella tiene todas las cualidades de una mujer de ese tipo: estrafalaria, altanera, irreverente, fantasiosa, corriente, alocada, insegura ... y escasa de mente; mientras él es introvertido, apasionado, romántico, juicioso, sencillo, trabajador y mojigato. Dos mundos disímiles, pero que al encontrarse van descubriendo fallas, flaquezas , virtudes y bondades que a medida que pasa el tiempo pueden llegar a entenderse y lograr ser el uno para el otro.
Es una comedia romántica que expone las debilidades y errores en que pueden incursionar las personas y al mismo tiempo destaca el interior de cada ser humano hasta llegar a conocerse mejor y aceptarse como es, asumiendo la luz de la esperanza y el cambio.
El director Edwin Cedeño, como es natural en su controvertido genio, consideró que este guión del estadounidense Bill Manhoff era ideal para hablar más que del tema del amor, sino del poder para ser fuertes y aceptar a los demás y a uno mismo.
Como es típico en el maestro Cedeño reunió a un buen equipo para lograr su cometido, seleccionar a los actores Gloryana Reyes y Juan Carlos Adames resultó ser la fórmula perfecta para crear la química deseada en las tablas y obtener el ambiente ideal que se necesita para darle vida a los personajes que se exponen en esta comedia romántica.
La fusión de esta pareja de actores es evidente a todas luces en el escenario. Ambos se integran a la perfección, reaccionan de manera formidable antes las vicisitudes y problemas internos de los roles que encarnan (Doris y Félix) y se acoplan integralmente a los súbitos cambios que transcurre a lo largo de la historia.
Gloryana, que llega este año a sus 15 años de vida artística, demuestra con arrojo y donaire que es una verdadera actriz que ha asimilado muy bien su fogueo en las artes, demostrándonos una vez más que es una joven con un elevado índice de talento.
Frescura, vitalidad y belleza artística son ingredientes que le imprime esta actriz a su personaje, ganándose la admiración y excelentes comentarios por parte del respetable espectador.
No en vano ha sido su disciplina, constancia y esfuerzo en los menesteres teatrales, sabiendo por encima de todo elegir como "es debido" los personajes que desea encarnar.
Por años la hemos visto desenvolverse con fineza y calidad en cada uno de sus trabajos teatrales, pero en esta ocasión calificaría de magistral su actuación. Tremenda mujer, pero sobre todo, una actriz cien por ciento.
De Juan Carlos también ha sido evidente su talento, el cual viene germinando desde temprana edad cuando se hizo merecedor del primer lugar del concurso musical Festilindo.
Muchos sucesos han acaecido también en la vida artística de este jovencito, dejando huellas en este campo del arte. Sus incursiones en el teatro han estado vinculados principalmente en el área de los musicales de la mano del maestro Bruce Quinn.
Y confieso que he sido testigo de sus múltiples participaciones de esta índole, donde ha sido admirado y otro tanto golpeado por esta pluma que hoy escribe. No obstante, su primera intervención como actor propiamente dicho, sin necesidad que en esta oportunidad nos deleite con su hermosa voz, nos deja perplejo ante su extraordinaria capacidad para actuar.
Esto nos demuestra que es un potencial que se puede explotar aun más en escena sin que necesariamente tenga que existir notas musicales acompañándolo.
Tanto Juan Carlos como Gloryana conducen al público a estados de ánimos cambiantes donde aparecen el desenfreno, la timidez, la incoherencia con la sensatez, la infantileza con la madurez y entre sobresaltos, nos recrean una historia donde uno goza al tiempo que medita y se enternece con los personajes que ambos interpretan.
Esta demás añadir aquellos detalles como vestuario, escenografía, luces y sonido, los cuales son celosamente y rigurosamente cuidados en cada producción que presente el colectivo Nuevo Teatro.
Si tuviera que premiar algunos trabajos teatrales, empezaría por la obra "El Búho y La Gatita".


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51689
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América